Está de moda usar la palabra poeta tanto para los hombres como para las mujeres.
El Diccionario señala que la palabra poeta es de género común. A continuación registra la palabra poetisa como el femenino de poeta. ¿En qué quedamos?
La Academia no resuelve el problema. Vamos a la etimología: En latín poeta es masculino y poetissa femenino; propheta masculino y prophetissa femenino y lo mismo ocurre con otras palabras que terminan en a siendo de género masculino. No veo motivo para desviarnos de la tradición y le seguiré llamando poetas a los hombres y poetisas a las mujeres, como se ha hecho desde que heredamos ambas palabras de nuestra lengua madre.
Los nombres que acaban en a o en o forman sus diminutivos en a o en o respectivamente, no importa cuál sea el género que se le atribuya. Si una niña se llama Rosario le dirán Rosarito y si se llama Milagros le dirán Milagritos. Un mapa chico será un mapita y una foto pequeña será una fotito. En España y en Méjico el diminutivo de la mano es la manita. Nosotros, como en los demás países de Hispanoamérica, decimos la manito y me parece que es lo correcto.
*De su libro ‘La herramienta más usada‘