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Debates y calenturas


Hace algún tiempo, expusimos en este espacio que los hombres que aspiran a liderar transformaciones, deben hacerlo a partir del hecho de que las luchas deben ser en contra de los sistemas y no de las personas, puesto que estas son temporales en los cargos y en el paso por la vida. Es decir, que se debe atacar la raíz del problema en lugar de andar por las ramas.

Quien tenga esto claro siempre marchará con ventaja con respecto a quienes están siempre a la defensiva, aterrados por la paranoia o el delirio de persecución.

Es por eso que son menos las veces que hacemos alusión personal o enfocamos los temas en individuos, y la mayoría de las veces obviamos nombres, por la razón elemental de que no se trata de asuntos personales, sino de retratar realidades a la luz de las reglas, la lógica y sentido común.

 

Como periodistas, hemos sido testigos por años de la manera como muchas personas, con toda la razón de su lado, han terminado perdiendo, justamente porque creyeron que el insulto, el irrespeto y la calumnia tenían mejores efectos que la fuerza de la razón y sustentación de las ideas.

El hipódromo es un medio difícil, en el que los intereses abundan y la sinrazón campea, por lo que -aunque somos de carne y hueso y los problemas del prójimo también nos perturban- preferimos actuar con frialdad en los momentos de tensión porque esa actitud produce réditos más sustanciosos que las calenturas irracionales.

En otras palabras, no siempre el que grita tiene la razón.

 

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529525
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América