Cuando realizábamos la entrevista para redactar este trabajo pude notar en las palabras de Indira González un sentimiento de orgullo, generado por la seguridad de que su tío Ángel merece ser recordado por su amor por la hípica.
Al conversar con personas como ella, me convenzo cada vez más de que nuestros deportistas corren el riesgo de ser olvidados. Por eso debemos procurar, con nuestra labor periodística, que su recuerdo no muera con el paso del tiempo.