Un jefe de disciplina, realmente, es como para que los jugadores de la Sub-23 tomen conciencia de la desconfianza que existe por parte del cuerpo técnico hacia ellos. Para nosotros es una decisión acertada que alguien se encargue de la disciplina del equipo, pero esto no debería ser solamente en el onceno Sub-23, si no en todas las categorías, incluyendo al equipo mayor, que es donde ocurren muchas anomalías y en donde nunca se dice nada, ni se sanciona a nadie.
En otros países del área de Centroamérica y Sudamericana, siempre he escuchado sobre la indisciplina en los clubes de 1 ó 2 futbolistas en especial y en donde ponen a una persona encargada para este aspecto, por eso la decisión no nos tomó por sorpresa, pero en nuestro país no es así, son muchos jugadores.
Consideramos que la persona encargada de la disciplina debe ser alguien, a quien los jugadores respeten y que no sea paternalista de los preolímpicos. Tanto la Federación Panameña de Fútbol (FEPAFUT) como el cuerpo técnico tienen que tener algo claro: los jugadores de la Sub-23 son todos mayores de edad, el hecho de que pertenezcan a categorías menores (futbolísticamente hablando), no significa que haya que tratarlos como infantes.
En donde existan actos irregulares, inmediatamente el cuerpo técnico que dirige Gary Stempel, como la persona que esté en el puesto de jefe de disciplina deben presentar un informe al respecto y la FEPAFUT, aplicar las respectivas sanciones.
Inclusive soy de la opinión que la federación y el mismo Stempel en otras ocasiones, han demorado mucho tiempo para hablar sobre algún acto indisciplinario, eso debería ser inmediato e inclusive dado a conocer a luz pública para que se evidencie que hay transparencia en el tema.
La transparencia es muy importante y clave, debido que tanto el sector de los medios de comunicación como la fanaticada tienen muchas dudas sobre la claridad con que la federación maneja los asuntos disciplinarios.
La categoría Sub-23 tiene el compromiso de lograr el boleto que los clasifique para las próximas Olimpiadas que son en Atenas 2004 y la disciplina es esencial. Los jugadores deben tener claro que estar en la selección nacional en la categoría Sub-23 es una vitrina al balompié internacional, en donde los únicos que pueden salir beneficiados son ellos mismos y que con indisciplina no van para ningún lado.