Un debutante en el Masters de Augusta de golf, el estadounidense Chris DiMarco, es el primer líder del torneo más prestigioso del mundo, después de firmar 65 golpes (7 bajo par) en una primera jornada con especial relieve para el argentino Angel Cabrera, segundo a un golpe, y el español Miguel Angel Jiménez.
DiMarco no podía estrenarse mejor en el Masters.Con 8 "birdies" y un "bogey", el estadounidense marca el ritmo en Augusta, sin que por el momento Tiger Woods -decimoquinto con 70 golpes- pueda impedirlo.
En ocasiones los grandes torneos tienen caprichos y DiMarco, un hombre ya maduro de 32 años pero con tan sólo un título en su cara (el año pasado en Pennsylvania), ha puesto el Masters patas arriba.A DiMarco, un "ultra" del equipo de fútbol americano de los Florida Gators, sólo le siguen el ritmo de cerca Cabrera, hoy excelso, y el también estadounidense Steve Stricker, ambos empatados en el segundo puesto a un golpe.
El día fue propicio para que DiMarco y Cabrera explotaron al máximo sus grandes dotes como "pegadores".Sobre el "drive" fundamentaron ambos sus dos extraordinarios recorridos.DiMarco estrenaba uno nuevo en competición precisamente en el día ideal para aquellos que le pegan duro al "drive", merced a la bonanza meteorológica, sin casi viento y temperatura templada que parecieron ensanchar las calles del campo ya de por sí amplias.
La tarjeta que presentó Cabrera fue de ensueño.El argentino, que viene de ganar el domingo pasado el Abierto de su país (del circuito europeo), jugó como un auténtico ángel.Sus 6 primorosos "birdies" lo han consagrado en la cuna del golf, en la segunda comparecencia de su vida -en su debut del año pasado no pasó el corte-, además de que fue el único hombre del centenar que compite en el Masters que no cometió "bogey" alguno durante los primeros 18 hoyos.
Si Cabrera quizá se encuentre en el momento álgido de su carrera, capaz de aventajar en 4 golpes al todo poderoso Tiger Woods en Augusta, el español Miguel Angel Jiménez salió de su crisis para contar a partir de ahora en los pronósticos.
Si fue duro para un malagueño como Jiménez recalar en el circuito estadounidense, más por el estilo de vida americana que por su encomiable profesionalidad, más duro debió ser para él no superar los 3 últimos cortes en Estados Unidos.La crisis llamó a su puerta y la primera medida fue despedir a su "caddie" inglés.
"No me ayudaba.Era una buena persona, pero estaba con la mente perdida", comentaba Jiménez en las jornada previas.El malagueño recuperó a su hermano mayor Juan para llevar su bolsa de palos, otro profesional del club Torrequebrada, que reconoció a