Hace aproximadamente 10 días, los jinetes Renán Aparicio y Félix Salgado fueron sancionados con doce reuniones de suspensión (un mes) por supuestamente no haber exigido el máximo esfuerzo de los caballos que condujeron. Aparicio guio a El Gran Chalo, y Salgado llevó las riendas de Rigo-Ro.
Como es usual en estos casos, el tema pasó a la Comisión Nacional de Carreras en la que se eximió a ambos jinetes de responsabilidad.
No ha sido costumbre nuestra defender a los jinetes por el hecho de que históricamente la mayoría ha demostrado ser muy laxa en su forma de proceder y poco comprometida con los intereses de los dueños de caballos y, muchos menos, con los apostadores.
Pero en el caso que nos ocupa, para nadie que esté medianamente enterado del estado físico de algunos caballos que están dentro del hipódromo es un secreto que tanto El Gran Chalo como Rigo-Ro no son ni la sombra de lo que fueron en sus tiempos juveniles. Esa es la razón por la que corren en carreras de poca monta y no en los clásicos o categorías altas, como sucedía antes.
En el caso de El Gran Chalo, lo “repitieron” el jueves pasado, con la monta de otro jinete e igualmente terminó en la noche callada a 20 cuerpos y un cuarto del ganador y en el penúltimo lugar. Rigo-Ro ni siquiera pudo aparecer en el Programa Oficial.
Hemos insistido en que para estas cosas hay que pensar, ser frío y analizar el entorno antes de tomar decisiones para que los comisarios no se expongan al ridículo.
A Salgado y Aparicio les aconsejamos que escojan mejor sus montas porque no siempre van a tener la misma fortuna.