La poderosa defensa de los Delfines de Miami derribó en cuatro ocasiones al mariscal de campo Tom Brady, y lo obligó a perder el balón dos veces, para vencer 21-0 a los Patriotas de Nueva Inglaterra.
Los Delfines mantuvieron a Brady en control y le permitieron sólo 78 yardas por aire en 12 de 25 pases.