Dejad que la Marea Roja llame a los dioses del gol
REDACCION
Desde la Taberna de Bennigan´s, el calor sofocó la histeria común. Un partido, un equipo, un país, un color; la incontenible euforia de la masa sólo fue un detalle de lo que, a juicio de la cámara de Omar Batista, fue una fiesta descomunal.