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Del dicho al hecho

En el caso de las mujeres, el amor entra por el oído, y en los hombres, por la cocina; no sé que tan cierta sea esta aseveración.


Héctor Collado (Escritor) / Escritor

Las ceremonias son parte de la rutina, sin embargo, entre el bien decir y el mejor hacer, contamos con un sinnúmero de comodines lingüísticos que nos hacen más sabrosa la existencia a la hora de entablar los diálogos necesarios. La denominada paremiología (adagio, refrán, sentencia) vive en nuestro día a día. Mira, ve…

Como yo no soy árbol sin sombra. Por algo soy feo, pero sin dejar de ser decente; pobre, pero honrado. Es un hecho que lo que se diga puede ser usado en mi contra, pero sobre aviso, no hay engaño. Las palabras están bien dichas (en boca cerrada no entran moscas), pero a veces son mal interpretadas. Se sabe que hay a quien le encanta ver el vaso medio vacío cuando está medio lleno, y viceversa; por algo dicen que la comida entra por los ojos, y no es tan en vano aquello de llenarse el ojo antes que la barriga. Esto funciona con los practicantes de la gula.

En el caso de las mujeres, el amor entra por el oído, y en los hombres, por la cocina; no sé que tanto tendrá de cierto esta aseveración. Por eso, y mientras tanto, diré ni tanto que queme al santo ni poco que no lo alumbre.

En algún momento de la vida se padece de mal de amores y celos pasma’os… y eso no se cura fácilmente.

Ni bonita que encante ni fea que espante tiene su contraparte en: la suerte de la fea, la bonita la desea… Cervantes dice: “Amor y deseo son dos cosas diferentes; que no todo lo que se ama se desea ni todo lo que se desea se ama”. Por eso se apunta que donde una puerta se cierra, otra se abre, porque ningún hijo de Dios muere boca abajo. ¿La razón? Una mano lava la otra mano…

Cuando se trata de hijos alcanzaría de tal palo, tal astilla, y para más luces, hijo de tigre sale rallado. En materia de conflictos, siempre hay gente arrastrando la sábana, a ver quien se la pisa; por suerte, hay otros más solidarios que dan hasta donde alcance la manta. Igual les formarán un tamborito…

La letra con sangre entra, diría Lucy, aunque sabe que no se puede tapar el sol con una mano. Los usuarios del metrobús: ni a ricos debas ni a pobres prometas, pues lo que mal empezó… ¿Viste?


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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