Las expectativas de Juan Martín del Potro, pendiente de la conquista de un título de enjundia que propicie un salto de calidad a su historial, alumbran parte de la puesta en escena del cuarto y último Grand Slam del curso, el Abierto de Estados Unidos.
El tenista de Tandil, sexta raqueta del mundo, es uno de los jugadores a tener en cuenta dada su solvente progresión en los últimos tiempos. Instalado en la nobleza del circuito, las características de la superficie alientan el panorama del sudamericano.