Deportes

Del verde natural al sintético


LAS JUGADORAS de Navy Bay tienen que detener la práctica porque el balón ya no rueda. La intensa lluvia ha convertido la cancha del Estadio Armando Dely en una zona pantanosa, donde ellas y el fútbol ya no encajan.
Y es que el Armando Dely es sólo una muestra de nuestra realidad futbolística cada vez que el clima del trópico decide arremeter con todo.
Las futbolistas se retiran a los vestidores, tristes, porque el idilio con la esférica terminó antes de tiempo. Muy en el fondo, tienen la esperanza de que los meses transcurran para que el césped natural del coliseo colonense sea historia y dé paso a la tecnológica, con la entrada de un engramado sintético.
El pasado 23 de octubre, el Instituto Nacional de Deportes (INDE) licitó la instalación del engramado sintético del Armando Dely, siendo este el primero de los coliseos del balompié panameño que abandonarán el tradicional engramado.
La obra, que será realizada por la empresa Child Safe, tendrá un costo de 393 mil balboas e incluirá la remoción de la grama existente, nivelación del terreno, construcción de capa sub-base, colocación de grama sintética y el material de relleno de la misma, según informó el director del INDE, Ramón Cardoze.
El nuevo césped tendrá que seguir las especificaciones de la FIFA, y tendrá una superficie de 8, 613 metros cuadrados de grama sintética Field Turf FTOM 1-S, la cual es una de los 20 tipos de grama aprobados por la entidad que rige el fútbol mundial.
Cardoze dijo que el INDE buscó asesoría en empresas locales que han construido este tipo de canchas, además de recopilar la experiencia de Guatemala y Costa Rica, que ya cuentan con estructuras de este tipo.
Los trabajos en el Armando Dely deben iniciar en diciembre próximo y deberán concluir en 120 días.
Ubicado en el Distrito Primero, cantón San Juan de Tibás, en San José de Costa Rica, se encuentra el estadio Ricardo Saprissa Ayma, único coliseo de Centroamérica para jugar fútbol once con engramado sintético.
Esta es la casa del Deportivo Saprissa.
La clase de gramilla de la "Cueva del Monstruo", como la llaman los aficionados, es de fibra sintética ecológica.
Esta gramilla de fibra sintética tiene el certificado de aprobación de la FIFA, bajo el programa "Quality Concept", que se desarrolló hace cuatro años en Europa, con el fin de asegurar, no solamente el buen desempeño de una superficie artificial y calidad de juego, sino también que garantiza la salud del deportista.
El nuevo césped consiste en una membrana de soporte sintético, permeable, pero sin orificios, que posee una altura de fibra de 6.35 centímetros, muy similar al césped natural, que ofrece las mismas condiciones de juego con respecto a la velocidad y rebote del balón.
El drenaje es a base de una mezcla de caucho criogénico y arena sílice, para que la evacuación del agua en temporada de lluvia sea más rápida, evitando la acumulación de pozos de agua.
El tipo de calzado que se utiliza es el convencional de suela sintética, o bien la tenis normal de hule, por lo tanto, no se necesita de un calzado especial (tacos) para jugar sobre esta gramilla.
Jugar en una cancha sintética es "una ricura", así lo expresó el ex jugador internacional de Panamá, Percival Piggot, quien militó en la liga costarricense y tuvo la oportunidad de jugar, en su momento, en el recién inaugurado césped sintético del Saprissa.
Piggot explicó que cuando juegas en una cancha sintética todo cambia: el fútbol se vuelve más rápido y el balón pica más.
"Al principio, cuesta, pero después juegas igual", indicó.
El internacional mediocampista recuerda que cuando Jorge Vergara, dueño de las Chivas de Guadalajara, compró el Saprissa, éste invirtió medio millón de dólares en la instalación del engramado y que los trabajos tomaron cuatro meses.
Piggot asegura que cambiar los engramados tradicionales por el sintético es lo más conveniente, porque las constantes lluvias destruyen las canchas y dificultan el juego en las mismas.
Las canchas sintéticas mejoran el juego, te ayudan a maniobrar mejor a ras de piso, precisan pases directos al pie y los toques de balón. Ésta es la conclusión a la que llegó el técnico panameño Cristian Saborio, quien durante dos años trabajó con el equipo femenino del Saprissa, quedando campeón en la segunda división y ocupando un tercer lugar en la primera.
Saborio recomienda la construcción de más canchas sintéticas, porque son adecuadas para climas lluviosos y por el bajo costo en mantenimiento.
"La cancha sintética ya es una realidad en todo el mundo, e inclusive ya fue utilizada en Mundiales", expresó Saborio.
El estratega también señaló algunas desventajas en la cancha sintética al momento de los piques de balón, los cuales pueden ser más cortos y bajos.
Aseguró que cuando los días son muy soleados, el césped se vuelve una especie de lija y que ésta es la explicación del porqué, en Costa Rica, la selección y el Saprissa prefieren jugar de noche.
El aumento o disminución de las lesiones en una cancha sintética es relativo, según explicó Gerinaldo Martínez, médico de la selección nacional de fútbol de Panamá, quien agregó que está de acuerdo con el césped sintético como alternativa para el balompié panameño.
Martínez explicó que el mal estado de las canchas en Panamá es la segunda causa de lesiones de nuestros futbolistas; la primera es la fricción o choques que ocurren dentro de un partido.
"El mejor futbolista se puede lesionar en la mejor cancha, porque hay factores intrínsecos o extrínsecos al momento de ocurrir una lesión", expresó Martínez.
Para el doctor, es muy probable que en el proceso de cambio de césped natural al sintético, un jugador sufra lesiones producto de la adaptación o poca costumbre.
Los primeros ensayos de cancha sintética en Panamá ya se hicieron, aunque para que participe un grupo menor de jugadores.
Oscar López es el propietario de las canchas sintéticas "Fútbol 5", ubicadas en la Urbanización Industrial Los Ángeles, primera cancha de su tipo en Panamá.
López, ingeniero civil, vivió muchos años por Argentina, cuenta que le tocó ver la aparición de este tipo de césped en este país tan futbolizado, por lo que la idea le agradó y la trajo a suelo panameño.
Los costos de mantenimiento de una cancha sintética son bajos, según explica López, y en caso de Fútbol 5, se juegan semanalmente sobre cada cancha un mínimo de 68 horas.
López también ayudó a construir otras canchas sintéticas pequeñas en la Ciudad de Panamá, y asegura que aunque ha crecido la oferta, la demanda se mantiene.
Alquilar una cancha pequeña oscila entre los 30 y 40 balboas la hora.
López aseguró que le tocará participar en la construcción de la cancha del Armando Dely, y que también espera participar con su experiencia dentro de otros proyectos que se construirán en los barrios populares y en el interior del país.
Las selecciones nacionales de fútbol de Panamá ya conocen que es jugar en césped sintético, no sólo porque han disputado encuentros en estadios como el Ricardo Saprissa o en Nacional de Lima en Perú, que también la tiene, sino porque la Federación Panameña de Fútbol (FEPAFUT) cuenta con un Centro de Alto Rendimiento para Selecciones Nacionales, el cual tiene dos canchas de este tipo.
El centro, que aún no está terminado, está ubicado entre el Estadio Rommel Fernández y en el Gimnasio Roberto Durán y, según explica el secretario general de FEPAFUT, Eric Ucros, éstas canchas se han convertido en una verdadera solución en los días de lluvia para los oncenos nacionales.
El césped del centro de alto rendimiento tiene un uso ilimitado, además de una garantía de duración de 15 años, aseguró Ucros.
La implementación de estas canchas sintéticas bajan los costos de transporte, y da un seguridad a los equipo de poder entrenar aunque el clima no sea favorable.
Ucros comparó los costos de mantenimiento del Proyecto Gol, ubicado en Penonomé, a 149 kilómetros de la Ciudad de Panamá, con los del Centro de Alto Rendimiento.
El Proyecto Gol cuesta mensualmente alrededor de B/. 2, 000 mil balboas mensuales, mientras que las canchas sintéticas en la capital sólo 300 balboas.
Todo apunta a que el fútbol panameño, por conveniencia y costos, se alista a reemplazar las gramas naturales por las sintéticas en un proceso de crecimiento y desarrollo, en busca de estar más cerca de las primeras esferas del balompié mundial, pero de nada sirve los engramados sintéticos sin una planificación real, en la que el producto humano sea utilizado de forma inteligente.
La reflexión de Percival Piggot es la más adecuada: "El crecimiento de nuestro fútbol no se queda en sólo hacer buenos cuadros, sino un trabajo planificado con las categorías menores y con todos los entes que componen nuestro fútbol".
Mientras esta realidad empieza a concretarse, en Colón las chicas del Navy Bay esperan que las lluvias las dejen entrenar como Dios manda. En otro sector del país, un grupo de futbolistas de San Miguelito, gran cantera de talento, confía en que el estadio 28 de Diciembre deje de ser una negra arenilla y se convierta en un verde césped esperanzador, aunque sea sintético.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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