Randall Delgado no sale de su mala racha en su regreso a las Grandes Ligas. La caída ante los Bravos de Atlanta puede tener un sabor amargo.
No hay duda de que en lo que va de la temporada, la diosa del triunfo aún no le sonríe al oriundo de Las Tablas, provincia de Los Santos.
Esta claro que Delgado no está teniendo un buen desempeño en sus nuevos días en las Grandes Ligas. El nacional, sumado a su segunda derrota del año en la caída el viernes de los Cascabeles de Arizona 3 carreras por 0 frente a los Bravos de Atlanta, alarga su tiempo de no saber qué es ganar un juego en la “Gran Carpa”.
Según los números de la página de las Grandes Ligas, la última vez que Delgado supo qué se sentía ganar un partido fue el 6 de junio de 2012, cuando trabajó como abridor en el choque que los Bravos de Atlanta derrotaron 2 carreras por 1 a los Marlins de Miami. En ese partido, el panameño trabajó seis un tercio de entradas, con siete ponches.
Mal regreso
El panameño, que en el choque del viernes se enfrentó a su exequipo, trabajó seis entradas, permitió ocho imparables, un cuadrangular, dos carreras, ponchó a tres y regaló tres bases por bolas.
Luego de este encuentro, Delgado dejó en 4.05 su porcentaje de carreras limpias permitidas.
El derecho, quien no tuvo un buen regreso a la casa que lo vio debutar en las Grandes Ligas, señaló que fue bonito ver a excompañeros de equipo.
Uno de esos compañeros que pudo ver fue al tirador colombiano Julio Teherán, mismo con el que el panameño pugno por un puesto en la rotación de los Bravos.
Precisamente, Teherán se llevó el triunfo el viernes, al lanzar seis episodios y pasar por la guillotina a 10 rivales.