Una delegación de observadores italianos denunció ayer que es grave la escasez de alimentos y los problemas sanitarios en los campamentos donde se refugian más de 10.000 indígenas desplazados en el estado de Chiapas, frontera con Guatemala.
La delegación, integrada por 13 italianos, entre ellos varios alcaldes de la provincia de Como, concluyó su visita de una semana en la zona donde viven los desplazados por la violencia tras el levantamiento del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) en 1994 y la aparición de grupos paramilitares.
"Existe una gran escasez de alimentos entre los campamentos de desplazados internos, lo que provoca un alto grado de desnutrición y muerte entre la población", señalaron los observadores.
Los 13 extranjeros visitaron la comunidad de Acteal, donde murieron 45 indígenas por paramilitares en diciembre de 1997, además recorrieron otras comunidades indígenas del municipio de Chenalhó, algunas de ellas donde viven simpatizantes de la guerrilla zapatista.
La delegación italiana evaluó los programas sanitarios y anunció que informarán a organismos internacionales sobre las condiciones de miseria y riesgo a la vida en que se encuentran los desplazados, según el Gobierno mexicano, unos 7.000, y de acuerdo con ONG y el EZLN, más de 10.000.
Los extranjeros señalaron que a pesar de que organismos internacionales y el Gobierno mexicano han anunciado el envío de recursos para atender a los desplazados, los fondos han sido insuficientes para paliar las necesidades básicas de los indígenas.
Esta agrupación de italianos anunció que viajará a la capital mexicana para informar sobre las observaciones hechas a partir del pasado día 5 en las zonas donde viven los desplazados por la violencia.