El canciller de Guatemala, Eduardo Stein, aseguró ayer que la reanudación de las deportaciones de ilegales emprendida por Estados Unidos esta semana "es grave" y la calificó como "una hemorragia" que afectará severamente a la economía de este país centroamericano.
"Lo que estamos viviendo no es una pequeña herida sino una verdadera hemorragia, pues parece no haber elementos sólidos que permitan prever una recuperación económica a corto plazo", aseguró Stein. El diplomático dijo que el incremento de controles migratorios por parte de Estados Unidos y México, junto con las deportaciones, "agravarán seriamente nuestra estabilidad económica porque no contamos con la capacidad humana ni presupuestaria para enfrentar a esta población".
Otro de los problemas, según el canciller, es que a Guatemala ingresan diariamente miles de ilegales de otras naciones porque "los migrantes utilizan a Guatemala como trampolín hacia los países del norte, lo cual ocasiona una sobre población de inmigrantes ilegales en nuestras fronteras". Stein aclaró que, debido a esa sobre población, las autoridades de este país optaron por restringir el uso del documento CA-4, que permite a hondureños, salvadoreños y nicaragüenses el ingreso al territorio guatemalteco únicamente con cédula o licencia de conducir y sin necesidad de presentar pasaporte.
"La situación comenzó en agosto de 1998 cuando las autoridades mexicanas deportaban entre 1.000 y 1.100 personas por semana. Entonces, para evitar la sobre población, pensamos que lo oportuno era restringir el tránsito en algunos departamentos y reducir la estadía de 90 a 15 días", explicó el canciller.
A mediados de noviembre pasado, el gobierno del presidente guatemalteco Alvaro Arzú restringió el ingreso a los departamentos fronterizos con México y redujo la estadía de los centroamericanos que ingresaban con el CA-4, argumentando que servía para facilitar el ingreso ilegal a Estados Unidos.
Por su parte, el Servicio de Inmigración y Naturalización (SIN) de Estados Unidos, inició el pasado martes la deportación de guatemaltecos al expulsar a un grupo de 57 ciudadanos entre los que figuran 39 con antecedentes penales en ese país norteamericano.
En diciembre anterior, Estados Unidos había suspendido temporalmente las deportaciones de hondureños, nicaragüenses, guatemaltecos y salvadoreños como una medida de solidaridad tras el devastador paso del huracán Mitch por el istmo centroamericano, en octubre pasado. No obstante, esta semana decidió reanudarlas para los ilegales de Guatemala y El Salvador con el argumento de que estos países ya están en capacidad de recibir a sus ciudadanos.
La vocera de la Dirección General de Migración (DGM), Sonia Ortiz, aseguró que este jueves se tiene previsto el arribo de un segundo grupo integrado por 60 guatemaltecos deportados por Estados Unidos, de los cuales 17 también tienen antecedentes penales.
La deportación ha generado una polémica en este país centroamericano pues dirigentes populares, la Iglesia católica y líderes políticos han coincidido en que "sólo logrará agravar la situación económica y generará más violencia".
Estados Unidos deportó el año pasado a 4.943 guatemaltecos y este año ha expulsado de su territorio a 635, con un promedio de 200 mensuales, según cifras oficiales.