Diez hinchas violentos de equipos argentinos fueron detenidos ayer en Sudáfrica cuando aterrizaron para asistir al Mundial de fútbol, y serán deportados hoy a Buenos Aires, indicaron fuentes de la policía federal del país sudamericano.
Tras llegar a Johannesburgo en un vuelo que procedía de Angola, las autoridades locales detuvieron a diez de ochenta miembros de las barras bravas (grupos violentos) de Argentina y les indicaron que no podían entrar al país.
Los diez detenidos, algunos con causas judiciales pendientes, fueron alojados en un sector del aeropuerto Tambo al que no tiene acceso el público.
Ocho oficiales de la policía federal argentina colaboran en Johannesburgo y Pretoria, donde está concentrada la selección que dirige Diego Maradona, con las fuerzas de seguridad sudafricanas.
El cónsul argentino en Johannesburgo, Carlos Rubio Reyna, dijo a la agencia estatal de noticias de Argentina que "Sudáfrica tomó una decisión que es soberana y que sólo se puede apelar en los tribunales de su