EL 2006, por lo que a la Liga se refiere, comienza en la Ciudad Condal con un derbi entre sus dos equipos. El Barcelona y Español, al que ambos conjuntos llegan en racha, especialmente el primero, que suma catorce victorias consecutivas.
Aunque las diferencias se apuntaban abismales hace tan sólo unas semanas, con los españolistas en plena pugna por evitar el descenso mientras los azulgrana presumían de liderato, las cosas han cambiado en el breve nexo de tiempo que une el año viejo y el nuevo.
A Miguel Angel Lotina parece que ahora le funciona la maquinaria, aunque la trayectoria del Barcelona impide comparaciones tras romper todos los registros con esa racha de 14 victorias consecutivas, la última, también en la Copa del Rey ante el modesto Zamora (1-3).
Frank Rijkaard, sabe que su equipo, ante esos números, parte como favorito aunque se trate de un derbi y se juegue en el campo del rival.
Rijkaard, igual que su capitán Carles Puyol, se ha encargado de todos modos de advertir que el vestuario está preparado para el día en el que llegue una derrota por lo que pueda pasar.
El palco de Montjuic será también foco de interés tras la ruptura de relaciones entre los clubes que proclamó el presidente españolista Daniel Sánchez Llibre después de que el Barcelona optase por ceder al argentino Javier Saviola al Sevilla pese al interés en sus servicios que tenía el Espanyol.
Sánchez Llibre, en cualquier caso, advirtió que las puertas del estadio blanquiazul están abiertas a los mandatarios barcelonistas, aunque se han anulado las habituales comidas previas al partido entre directivas.
Miguel Ángel Lotina cuenta con las bajas de dos jugadores importantes en su esquema como David García, por lesión, y Moisés Hurtado, por sanción. Además, Mauricio Pochettino tampoco se encuentra en un buen momento anímico y no contará de inicio. A estas ausencias hay que sumar la del zurdo Albert Riera que esta semana ha cerrado su cesión al Manchester City.
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