Más de 20.000 personas presenciaron en directo la detonación del Texas Stadium, estadio del equipo de fútbol americano Dallas Cowboys, que se desplomó en unos segundos tras ser activada una carga de una tonelada de dinamita.
El encargado de apretar el botón fue Casey Rogers, un niño de once años que ganó un concurso de ensayos organizado para elegir al responsable de hacer desaparecer al mítico estadio de Texas.
Los Dallas Cowboys jugaron 38 temporadas en las instalaciones deportivas, conocidas por el enorme agujero en su tejado, según los foros locales, para que "Dios pudiese ver a su equipo".