Con todo el respeto que se merecen cada uno de los componentes de la directiva del Plaza Amador, creo que, hoy por hoy, están haciendo una burla total en nuestro fútbol.
Ya desde hace tiempo lo venía diciendo, este club -ojo, en su directiva- no demuestra que tiene decisión y, por lo contrario, tiene grandes carencias: organización, paga, manejo y respeto por el fútbol.
No me como el cuento de lo de Ainstein. Todavía estoy esperando que salga a la luz el directivo que ofendió al exentrenador del Plaza.
Tanto es el problema, que hasta sus fanáticos les piden -a gritos- que vendan el club y que abandonen el barco.
Ya yo veía cuestiones raras en esta entidad. Todavía recuerdo cuando hice una investigación de los números de la LPF. También, recuerdo que el único club que no quiso abrir sus libros y desplegar sus detalles financieros fue el Plaza Amador.
Lo dije en su momento y lo repito ahora: les falta seriedad. No se puede trabajar así. Y, ojo, solamente no lo digo yo. Solo espero que los directivos de este club tomen los correctivos correspondientes y, de una vez por todas, le cambien la cara a este club.
No obstante, no todo es malo. El fichaje de Juan Carlos Cubilla se positivo, ya que es un personaje que sabe lo que hace y lo que quiere. Estoy seguro de que dará lo mejor de sí para sacar al Plaza a flote. Fácil no será; divertido, menos.
Como van las cosas, veo duro que el Plaza vuelva a repetir lo que hizo en el pasado certamen, en el que llegó a la final a punta de garra, corazón y humildad. No sé si los humos se les subieron a la cabeza a algunos pesos pesados de dicha institución, pero lo de Ainstein dejará pensando a muchos, uno de ellos, Cubilla.
El tiempo y los partidos dictarán sentencia. Lo justo no era pagarle así a un chico que trabajó con la reserva y con pocos fichajes. No estuvo bien.