El comandante de la Fuerza Aérea Colombiana (FAC), general Héctor Velasco, descartó ayer que un avión militar estadounidense que desapareció el viernes en una zona cocalera del sur de Colombia haya sido derribado por la guerrilla izquierdista, que tiene una fuerte presencia en esa región.
"Ese aparato volaba a una altura que lo ponía a salvo del fuego de los subversivos", declaró Velasco a los periodistas.
Añadió que las autoridades colombianas temen que el avión -en el que viajaban cinco expertos antidrogas estadounidenses y dos colombianos- se haya accidentado.
El jefe militar indicó que varios aviones y helicópteros de la FAC, el Ejército y la Policía de Colombia, así como de la embajada de Estados Unidos en Bogotá, sobrevolaban ayer una vasta zona selvática y montañosa de los departamentos de Nariño y Putumayo, en la frontera con Ecuador y Perú, para tratar de ubicar el aparato, un DH-7 DeHaviland.
En esa región operan poderosas bandas de narcotraficantes y comandos de las guerrillas de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC, marxistas) y del Ejército de Liberación Nacional (ELN, guevarista), recordaron las autoridades.
Las FARC, el grupo insurgente más antiguo y numeroso del país, comprometido en un incipiente esquema de paz con el Gobierno, dijeron desconocer el sábado por la noche qué pasó con el avión norteamericano.
Según la jefatura militar colombiana, el aparato se reportó por última vez sobre las 01H40 locales del viernes (06H40 GMT) cuando volaba a unos 80 km al sur de San José del Guaviare, capital del selvático departamento de Guaviare (sureste), un importante productor de coca y cocaína.
El avión estadounidense realizaba operaciones para detectar los cultivos de coca y amapola (la materia prima de la heroína), en cooperación con la Policía antidrogas de Colombia y con autorización del Gobierno del presidente Andrés Pastrana, según explicó el general Velasco.