Los restos de una ciudad maya construida al final del esplendor de esta milenaria cultura indígena americana fueron encontrados en el norte de Guatemala por un arqueólogo de este país centroamericano, informó ayer domingo la prensa local.
El hallazgo lo realizó el arqueólogo guatemalteco Salvador López, tras un año de investigaciones en la boscosa selva del departamento de El Petén, 600 km al norte de la capital, considerada el segundo pulmón de América, indicó el diario Siglo XXI en un amplio reportaje.
López estima preliminarmente que el hallazgo se trataba de un centro de peregrinación que funcionó al final del período clásico, el cual comprende del año 200 al 1.000 después de Cristo.
El experto lamentó que la ciudad halla sido descubierta primero por saqueadores pues "hay evidencias de robos y excavaciones por parte de quienes comercian ilegalmente el patrimonio nacional".
De acuerdo con López, el lugar ya había sido descubierto por su colega norteamericano Ian Graham hace 30 años, pero aquella exploración se hizo sin conocimiento oficial y no quedó mayor información que permitiera a otros investigadores llegar posteriormente al sitio.
López aseguró que los apuntes que elaboró Graham presentaban errores en cuanto a la coordinación geográfica para llegar a El Pajaral, como se ha denominado al lugar del hallazgo.
El arqueólogo guatemalteco explicó que El Pajaral está formado por dos plazas ceremoniales, una baja y una alta, y en la primera, que es la de mayor extensión, se han encontrado 13 estructuras de hasta ocho metros de altura.
En la parte alta se localiza una de las estructuras más impresionantes, según el investigador, la cual consiste en un cerro de 300 metros de largo y 30 de alto, acondicionado especialmente para albergar en la cima cinco acrópolis que forman una pieza ceremonial.
"La más grande de las construcciones alcanza 20 metros de altura. Allí se presume que el acceso era permitido sólo a la elite de gobernantes y sacerdotes que vivían o visitaban el lugar", precisa el rotativo.
El investigador tiene previsto realizar, en marzo del próximo año, observaciones desde una de las acrópolis porque presume que se trata de un observatorio astronómico, debido a que en su parte superior hay dos edificios que sugieren que, desde allí, los mayas estudiaban las estrellas.
Otro detalles que tiene impresionado a los expertos es el estilo de la ciudad, pues las estelas alcanzan tres metros de altura, mientras que las de Tikal, también ubicada en El Petén y considerada la ciudad maya más importante descubierta hasta el momento en Guatemala, no sobrepasan 1,75 metros.
Por lo reciente del descubrimiento, las teorías sobre la función que cumplía la ciudad en sus tiempos de esplendor, así como porqué y por quiénes fue construida, aún no han sido concluyentes.
La civilización maya habitó en el sur de México, la mayor parte de Guatemala y en regiones de El Salvador, Belice y Honduras.