ESTA FUE una de las principales confeciones que Christopher Reeve plasmó en este libro.
En el libro describió con detalle la delicada intervención, quirúrgica que le practicaron en un hospital de Virginia y cómo los médicos lograron prácticamente volver a unir su cabeza al cuerpo.
Reconoció en su autobiografía que "volverse totalmente dependiente de otra gente requiere un terrible ajuste" y explicó cómo un equipo permanente de enfermeras y ayudantes vigilaba a todas horas sus signos vitales, se ocupaban de los ejercicios de rehabilitación para que no se atrofiaran sus músculos y le trasladaban a la silla de ruedas que manejaba soplando aire a través de un tubo.
Reeve describió lo difícil que le resultó asumir que era un paralítico: "Aceptar tu condición es un paso esencial, y el primero que tienes que dar, en el proceso de rehabilitación".
"Deseé morir en diversas ocasiones "
Este volumen de memorias se convirtió en un éxito de ventas y recibió el Grammy al mejor álbum hablado de 1999.