La Cámara de Diputados de Paraguay despojó ayer de sus fueros al diputado Conrado Pappalardo para que sea procesado por su supuesta responsabilidad en el asesinato del vicepresidente de la República, Luis María Argaña, ocurrido el 23 de marzo pasado.
Pappalardo es el primer diputado que pierde sus fueros con relación a las investigaciones del magnicidio.
El legislador está acusado junto al ex general golpista Lino Oviedo y otras personas de su entorno de haber planeado el asesinato de Argaña dentro de un complot en el que participaron al menos 50 personas, según el ministro del Interior, Walter Bower.
El diputado "oviedista", que, al parecer, huyó a Río de Janeiro, solicitó el pasado miércoles asilo político en Brasil, pero el Gobierno de Brasilia rechazó su petición y le convenció a abandonar el país, informó la cancillería paraguaya.
Un portavoz del ministerio de Relaciones Exteriores de Brasil dijo que "el sospechoso" entró clandestinamente a ese país y era buscado por la policía para ser expulsado.
Con el desafuero de Pappalardo son ya seis los legisladores que están en la mira de la Justicia con relación a la muerte de Argaña y la masacre perpetrada el 26 de marzo pasado por partidarios de Oviedo contra jóvenes manifestantes que exigían la renuncia del entonces presidente Raúl Cubas. Antes corrieron la misma suerte los senadores Víctor Galeano Perrone, José Francisco Appleyard, Octavio Gómez, Enrique González Quintana y el propio Cubas en su carácter de senador vitalicio.
El desafuero de Pappalardo fue apoyado incluso por diputados seguidores de Oviedo.
"Les pedimos a los oviedistas que nos ayuden a mostrar la voluntad política de no ayudar a la impunidad, de colaborar en el escalrecimiento total de todos los crímenes, y ellos accedieron", dijo a periodistas el diputado oficialista Luis Castiglioni. "Creo que el mensaje quedó claro".
Todos los senadores se encuentran detenidos bajo proceso excepto Galeano, quien ha solicitado asilo político en Uruguay, y Cubas, que se encuentra asilado en Brasil desde el 29 de marzo, un día después de haber renunciado a la primera magistratura del país.
El mismo día de la dimisión del jefe de Estado, Oviedo, su amigo y aliado político, huyó a Argentina, donde solicitó y obtuvo el asilo político.
Las muertes de los opositores fueron causadas por francotiradores que dispararon desde grupos "oviedistas" que intentaban dispersar la multitud.
Un juez que investiga la matanza anunció que librará una orden de captura internacional contra Pappalardo, procurando evitar que busque refugio en otro país.