El pelo negro azabache peinado hacia atrás, anteojos y varios kilos demás, por primera vez en su vida al legendario Roberto “Mano de Piedra” Durán le toca esperar pacientemente, sin poder siquiera tirar la derecha.
El destino quiso que el último 3 de octubre, un día después de su llegada a Buenos Aires, sufriera un terrible accidente automovilístico en el que salvó su vida de milagro. Un mes después, cuando se lo ve reir a carcajadas mientras cuenta alguna de sus tantas historias, se hace difícil pensar que -irónicamente, afuera de un cuadrilátero - el “Cholo” estuvo contra las cuerdas por un rato, producto de ocho costillas fracturadas y el pulmón izquierdo perforado.
¿Llegaste a pensar en la muerte en algún momento?
No, nunca. Simplemente, le pedía a Dios que a mi hijo no le pasara nada, y que si tenía que pasar algo, que mejor me pasara a mí. Sólo me tranquilicé cuando lo vi bien. Lamentablemente, el otro señor que venía en el carro con nosotros, Oscar, está en coma. Todas las noches le pido a mi Dios Nazareno y a la Virgencita del Carmen que se mejore lo más rápido posible.
Todavía no quedó en claro cuáles fueron los motivos del viaje .
Vine aquí engañado. Me dijeron que iba a realizar algunas presentaciones con mi banda musical. En realidad, era todo un engaño por cuestiones de política. Me llevaron a ver a un señor que no sabía quién era (el diputado Humberto Roggero) para que le regalara unos guantes de boxeo. Después me di cuenta de que diez días más tarde había elecciones. La verdad es que yo no quería venir en ese momento, porque tenía otros compromisos.
Además, presentía que algo iba a pasar. Una de las señales fue que, primero perdí el pasaporte y, después, el aterrizaje del avión que nos trajo no fue bueno. En ese momento, pensé que podía ocurrir una tragedia, pero no dije nada para no asustar a nadie.
¿Habitualmente tines señales premonitorias de este tipo?
Sí, he tenido mucha señales en mi vida y he evitado que me pasaran muchas cosas. Pero, de todas formas, algunas me han ocurrido, por terco. Hablando de esto, yo pude haber estado muy cerca de las Torres Gemelas de Nueva York cuando se produjeron los ataques terroristas del 11 de septiembre pasado, porque yo siempre frecuento esa zona.
Yo estaba en Nueva York para asistir a la pelea entre Hopkins y Trinidad, pero un día antes decidí viajar a Miami para cobrar un dinero. De todas formas, yo no le tengo miedo a la muerte, porque he visto de todo en mi vida....
Se dijo que habías venido al partido homenaje de Maradona.
Sí, era uno de los puntos en mi agenda. A Maradona lo conocí en Punta del Este, en un partido que se jugaba en una quinta. Diego me dijo que yo era uno de sus ídolos y me regaló la copa que había ganado. Todavía la tengo en mi casa. También nos vimos en otras ocasiones, tanto a él como a su familia y a su manager. Diego me dijo que si volvía a Argentina, que no dudara en llamarlo para quedarme en su casa, pero yo soy un hombre muy penoso (vergonzoso) y nunca lo hice.
En Panamá me pidieron que lo llevara, porque lo quieren mucho. Yo sé que allí no lo molestarían tanto como lo hacen aquí, especialmente los periodistas.
Pero hay una cosa que no se puede evitar: uno se debe a los chamacos. Jesús le dijo a los apóstoles “dejad que los chamacos vengan a mí”. Y Diego es un Dios para los pelados (chicos).
¿Te gustaría seguir boxeando?
Sí, pero no estoy seguro que eso pueda suceder. Si vuelvo, me gustaría hacer una pelea de despedida en Panamá, o una exhibición, para que todo el pueblo panameño pueda verlo.
Pero en realidad, lo del accidente fue algo muy repentino y, entonces, no he podido pensar mucho al respecto. De todas formas, ya tengo 50 años y ya no puedo estar subiendo la loma como lo hacía antes. Además, voy a tener que estar parado por un buen tiempo y me voy a poner gordo.
¿John Wayne te motivó?
Sí, así fue. Mi entrenador y yo éramos fanáticos de sus películas. Nos encantaba ver cómo paraba los golpes y metía la derecha. Así que a los más grandes que me buscaban para aprovecharse de mi tamaño - me llamaban el “Chiquitín” - les agarraba el brazo y los estrellaba contra el piso, y ahí les daba. Así fue como me metían preso a cada rato (se ríe a carcajadas).
¿Es Bernard Hopkins uno de los mejores medianos de la historia?
¡¡No!! Lo que ocurre es que en este momento no hay nadie. Ni Hopkins ni Félix Trinidad son ningunos fenómenos. Simplemente, son boxeadores del momento. La prensa se equivoca cuando los denomina de esa manera. Y ninguno de ellos tiene la calidad de los de antes. Campeón de todos los tiempos es Roberto Durán.
¿Quién es el mejor boxeador de la actualidad?
Roy Jones Jr. A él lo critican, pero le ha ganado a los mejores campeones. El problema es que no hay rivales, pero eso no es su culpa.
¿ Julio César Chávez es el mejor boxeador latino de la historia?
¡¡No!! Julio César Chávez sabe bien que al lado mío es un niño de pecho. Ese no sabe pelear, coge todo lo que le tiran. Pero apareció en una época en que no había nadie.
Yo lo he estado buscando para pelear y nunca quiso hacerlo, ni nunca lo hará. Chávez nunca puede estar a la par de Roberto Durán.
Chávez es sólo para los mexicanos, mientras que Durán es para el mundo. Ni haciendo una exhibición tendría chances contra mí.
Sería la pelea más fácil de mi carrera. Cuando a Chávez lo agarró Kostya Tszyu, un ruso que no sabe ni pelear, lo noqueó. Y también hizo lo mismo con Miguel Angel González.
El problema es que yo ahora no puedo dar el peso de ellos. Pero si suben a mi categoría, en supermediano, les gano a esos tres juntos.