Los combates en las selvas del noroeste de Colombia entre guerrilleros y paramilitares dejaron cerca de 200 muertos y un importante puente y cinco torres de electricidad destruidos, mientras que la ONU reveló que el conflicto interno ha desplazado este año a unas 200,000 personas.
Los enfrentamientos que dejan esa cifra de víctimas mortales entre las Autodefensas y las FARC, se registran en zona rural del municipio de Riosucio, en el departamento del Chocó, a cerca de 800 kilómetros de Bogotá.
El alcalde de Riosucio, Ricardo Azael Victoria, denunció que decenas de cadáveres han sido arrojados al río Salaquí, corriente que surte de agua a su acueducto, por lo que pidió declarar la emergencia sanitaria.
Los combates, asimismo, añadió el funcionario, impiden la entrada y salida de civiles a la zona, entre ellos indígenas emberá-katíos y comunidades negras de varias regiones rurales entre ellas Canapó y Playa Bonita.
Unos 250 pobladores que lograron huir de la zona de los choques armados llegaron al casco urbano y el alcalde teme que en breve sean cerca de 3,000 personas las que copen las pocas calles y el único parque del pueblo. El alcalde precisó que las dos fuerzas contendientes iniciaron los enfrentamientos el sábado pasado y que "la aproximación de muertos es de entre 150 y 200".
La Policía, la Cruz Roja y otras entidades, como la Defensoría del Pueblo, sin embargo, no han podido confirmar la cifra de víctimas mortales ni de desplazados por cuanto no han podido ingresar a la zona de conflicto. La responsable nacional de la ACNUR, la brasileña Leila Lima, reveló el miércoles, que Colombia es el cuarto país del mundo en número de desplazados.