Alfredo Di Stéfano, presidente de honor del Real Madrid, al que llevó como jugador a las máximas cotas deportivas y considerado como uno de los más importantes futbolistas de la historia, festejó ayer su 86 cumpleaños con la satisfacción del triunfo de La Roja en la Eurocopa.
Apodado "La Saeta Rubia", sigue manifestando su gusto por un fútbol del que siempre afirma "se juega" y "no se trabaja", volviendo a rendir homenaje a lo que siempre ha considerado lo más importante: el balón.
Al fútbol siempre le rindió gratitud por cuanto le ha dado. No en vano desde hace muchos años en el jardín de su domicilio madrileño le rinde su particular homenaje con la presencia de la escultura de un balón y una frase muy peculiar: "Gracias, vieja".
La dedicatoria va tanto al balón como a su madre. "A la vieja, que me hizo nacer, y a la pelota, que me hizo crecer", dice Di Stéfano.