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Di Tella sugiere aceptar "doble bandera" en Malvinas


El canciller argentino Guido Di Tella, en sorpresiva declaración, sugirió la posibilidad de reformar la Constitución para que pueda aceptarse una "doble bandera" o "soberanía compartida" sobre las islas Malvinas, en reemplazo de la reivindicación sobre el archipiélago del Atlántico sur que el país mantiene desde 1833, se informó ayer.
La afirmación la realizó el miércoles por la noche por las estaciones de cable TN y América 2 así como por los micrófonos de Radio América. La declaración se produjo una semana después del acuerdo sellado entre Londres y Buenos Aires para que argentinos viajen a Malvinas y también para la reanudación de los vuelos entre el continente y el archipiélago, con el respaldo de la mayoría de la oposición política aunque criticado por otros sectores.
Di Tella explicó al periodista que lo entrevistaba: "Yo le voy a decir una cosa que puede sorprender un poco pero que tengo que decirla. La Constitución establece objetivos máximos, que son los que obligan. Yo creo que, al final, tenemos que insistir en que estamos dispuestos a discutir posiciones flexibles".
Agregó que "el presidente habló de la posibilidad de la doble bandera, la posibilidad de soberanía compartida, todas fórmulas que no coinciden con las constitucionales, pero la Constitución prevé poder ser cambiada de ser necesario".
En su opinión, "vamos a tener que pensar a largo plazo en alguna solución, que creo que sí existe, donde terminemos todos no eufóricos, pero contentos en todos lados".
La "soberanía compartida" o "doble bandera" en Malvinas es opuesta a la cláusula transitoria primera de la Constitución reformada en 1994. Esta dice que "la Nación Argentina ratifica su legítima e imprescriptible soberanía sobre las Islas Malvinas, Georgias del Sur y Sandwich del Sur y los espacios marítimos e insulares correspondientes por ser parte integrante del territorio nacional".
Por otro lado, consultado sobre los gastos que debe afrontar el Reino Unido para mantener la fortaleza militar en el archipiélago, el ministro señaló que "es un poco patético en este momento, y con el nivel de entendimiento político alcanzado, todavía mantienen un gasto de defensa que no tiene sentido".
"Hemos sembrado y el tiempo dirá", reflexionó para recordar que el acuerdo "está hecho bajo la fórmula del paraguas", que prohíbe abordar el tema de la soberanía.
Pero destacó, sobre el reclamo argentino de soberanía plena, que "ahora se puso en marcha un proceso y depende de las partes cómo evoluciona. Es un tema tan espinoso".
Asimismo, defendió el eventual cambio de denominación con el que los argentinos designan a la capital de las islas, Puerto Argentino (Stanley para los malvinenses), pero insistió en que "esto no afecta en lo más mínimo el nombre de Malvinas. No está en discusión".
Di Tella admitió que la denominación de Puerto Argentino "irrita" porque "se lo asimila al desembarco (de 1982) y porque fue el resultado de un acto autoritario de (el ex presidente de facto, Leopoldo) Galtieri". También comentó que le "gustaría" viajar a las Malvinas cuando el próximo 16 de octubre se reanuden los vuelos con escala en territorio argentino, y precisó que un eventual traslado del presidente Carlos Menem al archipiélago austral "no figura en la agenda" del mandatario.
Según el canciller, para reanudar los vuelos entre el continente y las Malvinas "se llegó por muchas cosas que han confluido", entre ellas el conflicto entre Gran Bretaña y Chile por el arresto del ex dictador Augusto Pinochet.
Santiago prohibió en represalia desde el pasado 1 de abril cualquier vuelo que evitara tocar suelo argentino.
Para el ministro, "la política internacional es el arte de aprovechar lo que aparezca", y aseguró que "el acercamiento con Chile fue fundamental" ya que tiró por la borda "el viejo modelo de que Chile y Gran Bretaña eran aliados naturales enemistados de Argentina".


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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