Arriba, sentado o de pie, en un "Diablo Rojo" no sólo se pierde el sueño o la paciencia.
Con un mal sistema de transporte remunerado por personas en el que también se pierde la vida en tranques y se provocan serios daños a la salud de los usuarios.
Las cuatro horas que, como promedio, se pierden en el transporte público para ir al trabajo y regresar a casa, se traducen en un tiempo valioso que se pudo haber utilizado tanto para producir más en las empresas públicas o privadas, así como para disfrutar del hogar o invertir en educación o entretenimiento.
Si cuantificamos el tiempo que perdemos cada día, por ejemplo, las horas que no aprovecha un usuario a lo largo de 72 años, se traduce en 10 años de vida que se han escapado a bordo de un "Diablo Rojo".
Por si fuera poco, no sólo se trata de vida porque son más de 500 millones de dólares anuales en pérdidas, ocasionadas por el transporte y la improductividad .
Con esta cifra coinciden tanto la Autoridad del Tránsito y Transporte Terrestre y la Asociación Panameña de Ejecutivos de Empresa (APEDE) mediante estudios realizados.
El economista John Bennet, de la APEDE, advierte que los 500 millones de dólares en pérdidas se desglosan del cálculo que se realiza al multiplicar las "horas hombre perdidas -5 dólares por hora-” y advierte que la cifra es mayor si se suma el costo de oportunidad perdido, el combustible malgastado, el costo imagen país, el gasto en seguros por los accidentes de tránsito (el lucro cesante) y el costo de transacción, entre otros.
Bennet realiza este estudio desde hace 10 años y resalta que las pérdidas son por más de 2 mil millones de dólares anuales y se producen por el mal tránsito y el mal transporte.
Alto costo
Tan sólo una tardanza genera pérdidas a una empresa, porque el empleado que llega tarde al trabajo pierde al menos la primera hora de su tiempo en tratar de organizarse debido a la falta de concentración y el estrés.
Los conductores también sufren. Muchos ya presentan afectaciones físicas que se traducen en enfermedades generadas por el transporte.
Los transportistas y taxistas pasan mucho tiempo en la calle y cuentan con poco tiempo para descansar, no comen a tiempo y son seriamente afectados por el estrés, algunas veces generado por la contaminación visual y el ruido en las avenidas.
El estrés y el cansancio que produce el transporte público es una de las principales causas de accidentes en todo el mundo, según la Organización Mundial de la Salud (OMS).
El estrés actúa como detonante de accidentes de tránsito, que en el último año han cobrado en Panamá la vida de 25 usuarios del transporte público.
Según los reportes de la Policía de Tránsito en el 2007 fallecieron 30 usuarios en accidentes en los que se vio involucrado el transporte público.
En lo que va del 2008 se han sumado 25 víctimas, de los cuales han fallecido 13 involucrados en colisiones, 10 por atropello y 2 por caída desde un autobús en marcha.
La mayoría de estos accidentes ocurren en los distritos de Panamá, Antón (Coclé) y Colón.
Para el economista Jorge García, de la Comisión de Transporte de la Cámara de Comercio e Industrias de Panamá, es elevado el costo, económico y social el que paga la población que utiliza el servicio de buses en la ciudad, ello a pesar de que el costo del pasaje es muy bajo.
Y es que "el desgaste físico y emocional; así como el irrecuperable tiempo para compartir y atender a su familia, no tiene valor para los padres y madres que laboran y se transportan en los diablos rojos", explicó García.
Encadenados al volante
Un conductor labora aproximadamente 20 horas cada día. Así lo comprobamos durante un día de trabajo en el que Panamá América realizó un recorrido a bordo de un bus de la ruta Felipillo – Vía España – Calle 12 y retorno.
Este chofer, un hombre de 45 años y con 25 de experiencia en este oficio, reside en Pasoblanco (Pacora) y se levanta a las 3 de la mañana para recoger el bus y esperar el sorteo de los turnos en la "piquera".
El señor Alexis Batista recorre la ciudad desde las 6 de la mañana hasta las 11 de la noche y realiza de 4 a 5 recorridos cada día.
El espacio que tiene para desayunar depende de la hora que termine la primera vuelta, y que ese día culminó a las 10:27 de la mañana. Asimismo se define el horario para almorzar y cenar. Y si usted se pregunta cuándo descansa, ese día no hubo espacio entre cada vuelta porque se aprovechó para hacer una quinta, ya que había que completar la cuenta.
Batista es "palanca" del bus del que es dueño su hermano, y en cada vuelta se gastan 60 dólares en combustible y sólo quedan entre 8 y 16 dólares como "ganancia".
Esta "ganancia" hay que repartirla entre tres: el dueño, el bus y el conductor, pero antes de sacar estas cuentas se debió pagar el combustible, el lavado del bus y la compra de piezas, si las requiere el vehículo.
Explicado todo lo anterior, no sólo son afectaciones físicas, el negocio del transporte ya no es rentable.
Dionel Broce y Luis Rodríguez, ambos dirigentes transportistas de Pedregal y Transfusa, respectivamente, lo reconocen y mostraron los números rojos de la operación del transporte público en la ciudad de Panamá.
Por ejemplo, en el 2004 una unidad del transporte colectivo (la unidad No. 164 de Pedregal) tenía ingresos brutos de 1,130.40 en un mes. A esta suma ,ya se le habían restado los gastos por B/91.45 en compras de aceite, diésel y piezas.
Actualmente, en el 2008, el mismo bus, tiene ingresos brutos (total de cuentas diarias) B/ 1,164.25, pero las piezas y otros gastos ahora son de B/ 977.20, quedando un ingreso neto por mes, de B/187.05.
Emisiones de buses y vehículos deterioran la calidad del aire
Desde 1997 el Instituto Especializado de Análisis (IEA) de la Universidad de Panamá realiza mediciones de algunos contaminantes (plomo, Material Particulado y Dióxido de Nitrógeno) en cuatro puntos de la ciudad: San Miguelito, Universidad de Panamá, Casco Viejo y Curundú.
Entre los contaminantes de mayor preocupación encontramos el Material Particulado (PM10) y el Dióxido de Nitrógeno (Nox).
Durante el mes de abril, en la Universidad de Panamá y en el cruce de San Miguelito la concentración de PM10 y Nox fue de 61 y 75.4 micropartículas por metro cúbico, respectivamente.
Los niveles superan lo permitido por la Organización Mundial de Salud (OMS), que es de 50 micropartículas –menores de 10 micras– por metro cúbico.
La ANAM reveló que la concentración promedio anual de PM10 en las estaciones de monitoreo en San Miguelito y la Universidad de Panamá muestra un alto grado de contaminación.
Según la ANAM el 90% de las emisiones en las áreas urbanas proviene del sector transporte.
La contaminación vehicular del aire produce efectos nocivos para la salud humana.
En los últimos años se ha comprobado que el PM10 ingresa a lo más interno de los pulmones incidiendo en el aumento de enfermedades respiratorias.
Otros contaminantes pueden causar trastornos como ardor en los ojos y en la nariz, irritación y picazón de la garganta.