Después de los cinco cambios incluyendo al arquero por parte del técnico Jorge Luis Dely Valdés en el Mundial Sub-20 de Polonia, la epidermis de muchos panameños ha quedado extremadamente sensible.
Digo esto porque entre comunicadores sociales y aficionados, hay mucha expectativa por conocer sí el hermano de Jorge, Julio Dely aplica o no esa misma estrategia en la Copa Oro 2019 en el segundo partido ante la representación de Guyana.
Para Jorge esos cambios fueron desafortunados, pero tras el triunfo de 2-0 sobre Trinidad y Tobago en la Copa Oro, salimos muchos a especular haciendo de técnico. Eso es normal y forma parte de la libertad de expresión y de la pasión por el fútbol.
¿Hará cambios Julio Dely el próximo sábado? La respuesta no la sabemos, pero yo iría más allá y me atrevo a asegurar que si hace rotación sería en dos puesto el arquero Jospeph Calderón por Luis "Manotas" Mejía y de pronto en la delantera Rolando "El Toro" Blackburn por Gabriel Torres y que haría dupla con José Fajardo.
Ojo sería para buscar otra alternativa y esto no indica que jugaron mal, todo lo contrario, lo hicieron bien y serían fichas de primera línea para el último partido de la ronda de grupos ante Estados Unidos.
Otros consideran que la alineación ganadora no se cambia, tiene mucha lógica salir ante Guyana igual que como lo hicimos frente a los trinitarios.
Guyana pese a que sucumbió 0-4 ante Estados Unidos, mostró que es un equipo atrevido, con velocidad y sin complejos en la cancha, lo que indica que hay que salir enfocados en el objetivo y bien concentraditos para evitar sorpresas.
Julio Dely, tiene una gran responsabilidad sobre sus hombros, porque primero se juega su futuro y segundo Panamá tiene que recuperar su puesto dentro de la Concacaf, en la actualidad ocupamos la séptima casilla.
El triunfo ante Trinidad y Tobago nos dejó un buen sabor y hay que seguir ratificando de que debemos estar entre los mejores de la región.
Pensar y actuar en grande es la clave, no podemos ser conformistas, eso se lo dejamos a los mediocres. ¡Viva Panamá!