Deportes

A Dios rogando...


La delegación de Panamá asiste a los Juegos Deportivos Panamericanos de Guadalajara 2011 de la mano de los males de siempre: nula planificación y en consecuencia, de objetivos claros.

Hace cuatro años, Panamá --debido a sus agrios conflictos dirigenciales internos-- estuvo a punto de no enarbolar su bandera en Río de Janeiro, por orden de Mario Vázquez Raña, presidente de la Organización Deportiva Panamericana (ODEPA).

Esos mismos dirigentes, que eran el símbolo y causa de nuestras vergüenzas en Río 2007 (léase Miguel Sanchiz, Fernando Samaniego, entre otros), problemáticos, autócratas e insolentes hasta los tuétanos, parásitos del deporte nacional, fueron quienes se encargaron de inscribir a los atletas este 2011. O sea, cuatro años después, nada, absolutamente nada, ha cambiado, desde el punto de vista dirigencial. Y la ODEPA, cómplice por acción y omisión de este enredo, sigue brindándole un apoyo dañino e inmerecido a Sanchiz y su séquito.

 

Sin el saltador Irving Saladino y el velocista Alonso Edward, las esperanzas de medallas son casi nulas. No hay que llamarnos a engaños. No.

Nuestro deporte seguirá así, dando tumbos por la vida, sujeto a la improvisación y a los milagros. Porque eso es lo que queda, aferrarse a la bondad divina, cuando la adversidad pareciese eterna.

Aún estamos a la espera de que la ODEPA y el COI se decidan a solucionar definitivamente el conflicto dirigencial en Panamá, como lo hicieron en Costa Rica, donde --en menos de dos meses-- resolvieron un lío similar al nuestro.

 

Y mientras estamos a la espera de este “milagro” (pues, qué más nos queda), seguiremos a “Dios rogando y con el mazo dando”.


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739303
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América