Deportes

¿Directores técnicos?


Antes, los directores técnicos no existian. En cada equipo había un futbolista que, por jerarquía, capacidad o simple don de mando, era el timonel. Cada quién sabía cómo pararse en la cancha, y la función que debía cumplir en los 90 minutos.
Alberto Suppici, entrenador de la selección de Uruguay que ganó en 1930 el primer Mundial, era graduado en Educación Física, pero tuvo a su cargo la preparación del plantel, casi exclusivamente, en el plano de la aptitud físico-atlética, ya que por ese entonces la estrategia en el terreno corría por cuenta de los propios futbolistas, con el liderazgo visible de su capitán José Nasazzi. El estado físico y mental, y la disciplina del elenco campeón, fueron responsabilidad del profesor Supicci.
En la Copa del Mundo de Brasil’1950, el entrenador Juan López Fontana era un verdadero autodidacto, y se recuerda aún su calidad humana y su auténtica vocación paternal hacia sus jugadores. Pero cuando se hablaba de la WM o de la táctica que se utilizaría en los estadios, cualquier uruguayo sabe que el consultado era Obdulio Varela.
Con el tiempo, especialmente en Europa, los entrenadores pasaron a ser auténticos estrategas.
Los hay de todos los tipos y estilos: desde el estudioso de pizarra y laboratorio, pasando por los empíricos de la psicología cuya responsabilidad (nada simple) es la de formar compactos grupos humanos; el investigador detallista y analítico que guarda archivos completos sobre sus rivales; el supersticioso que combina cábalas especiales con sus planificaciones, etc.
Pero algo es una verdad a todas luces: de las 16.50 a la línea de gol, no hay quien pueda hablarles de métodos y de esquemas, porque de la improvisación nace la genialidad. Y el fútbol creativo y personal, es sólo de los futbolistas.


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230259
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América