Una iniciativa de Panamá logró la semana el consenso hemisférico para darle prioridad al tema de las discapacidades y colocarlo en la agenda de salud pública relacionada con los derechos humanos de los habitantes de los Estados miembros de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), luego de 14 años de intentos que no se concretaban.
Fue la Primera Dama de Panamá, Vivian Fernández de Torrijos, la encargada de colocar las demandas de 60 millones de discapacitados, uno de cada 10 del total de 600 millones que existen en el mundo, en los trabajos del cuadragésimo séptimo Consejo Ejecutivo de la OPS reunido en Washington.
Los estudios demuestran que en el continente americano alrededor de un 50% de la población con discapacidad tienen edad para trabajar. Esto hace que al estar excluidas del mercado laboral, haya una relación directa entre discapacidad y pobreza. Un 25% de las personas con discapacidad en el continente son niños o adolescentes.
El envejecimiento de la población, el incremento de enfermedades no transmisibles, otras nuevas y el retorno de algunas antes casi extinguidas, los conflictos armados, la violencia, la adicción al alcohol, el tabaco o las drogas, y accidentes de todo tipo son algunas de las causas principales de discapacidad. La tendencia indica que en lugar de disminuir, las discapacidades aumentarán en la región con sus efectos no solo para las personas que las sufren, sino para quienes las cuidan, los familiares y las comunidades.
La discapacidad está vinculada directamente con los derechos humanos y libertades fundamentales. Se requiere de cierto grado de salud física y mental para participar en la vida civil, social, política y económica de un Estado.
En ese contexto, la comparencia de Fernández de Torrijos, por invitación especial del máximo organismo de gobierno de la OPS, logró que los ministros de Salud de las Américas abordaran con detenimiento un trabajo al que se ha dedicado más de una década.
"Quiero pedirles a los ministros de Salud aquí reunidos que jueguen un papel preponderante, que lleven este tema a sus países, que ese sea parte de la agenda de sus reuniones regionales y mundiales. Para que así organismos como la OPS, gracias a sus intervenciones, le den a las personas con necesidades especiales no solo la importancia que merecen, sino también los recursos necesarios", dijo Vivian de Torrijos ante la más antigua agencia internacional especializada en salud.
"Es preciso construir una alianza para asistir a los excluidos dentro de los grupos excluidos", añadió y pidió que a ese esfuerzo se sumen las organizaciones de las propias personas con discapacidad, los padres y madres de familia, los grupos no gubernamentales e instituciones comprometidas con los derechos e intereses de las personas discapacitadas.
Planteó la determinación del gobierno de Panamá porque se discuta a nivel mundial el tema de la discapacidad, su prevención y rehabilitación integral en el contexto del derecho a la salud física y mental, la educación, al trabajo, la vivienda, la participación política y a la vida independiente. Abogó por desterrar del imaginario social todas las visiones derivadas de la lastima, de la piedad mal entendida, que conducen hasta un abordaje de caridad, que concibe la limosna como vía para dar respuesta a sus demandas.
Fernández de Torrijos, junto a José Miguel Insulsa, Secretario General de la OEA, y Mirta Rose, Directora de la OPS, con sus intervenciones, sumaron adhesiones alrededor de la resolución sobre la discapacidad, su prevención y rehabilitación en el contexto del derecho al goce del grado máximo de salud que pueda alcanzar el ser humano.
Insulza y Rose recordaron que la reciente Asamblea General de la OEA, que sesionó en junio en República Dominicana, adoptó el compromiso de Panamá con las personas con discapacidad en el continente, un paso previo a la aprobación de la resolución del pleno de la OPS. La OEA también estableció el periodo entre el 2006 y el 2016 como el decenio de las Américas por el derecho a la dignidad de las personas con discapacidad
Al llamado de la Primera Dama de Panamá, comenzando con los altos representantes de Brasil, Canadá, Colombia, Chile, México, Nicaragua, Perú y Surinam, entre la mayoría de gobiernos del continente, el Consejo Ejecutivo de la OPS exhortó a sus miembros que ratifiquen cuanto antes las diferentes convenciones internacionales sobre el tema de la discapacidad y que pongan en marcha programas para sensibilizar al público en general con relación a la promoción y protección de los derechos humanos y libertades fundamentales de las personas con discapacidades.
La resolución pide que se adopten políticas, estrategias, planes y programas nacionales, que se ponga en práctica un modelo de rehabilitación integral para prevenir, minimizar o revertir las consecuencias de alternaciones funcionales de las personas. También busca facilitar el uso y accesibilidad con seguridad de todas las personas a las infraestructuras y los espacios compartidos, públicos y privados, urbanos y rurales.
El documento aprobado por la máxima instancia de la OPS, pide mayor decisión en los programas de investigación de las causas de la discapacidad y medidas efectivas para prevenirlas, y participar activamente en los comités y convenciones de la Organización de Naciones Unidas (ONU) para proteger y promover los derechos y la dignidad de las personas con discapacidad y la eliminación de todas las formas de discriminación contra los discapacitados.
Discapacitados un tema urgente
Unos 60 millones de discapacitados, en su mayoría discriminados, pese a nacer libres en dignidad y derechos, ganaron su prioridad en la agenda de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), que estableció un programa de trabajo para acabar con lo que fue considerado como una inequidad social y adoptó mayores compromisos políticos por parte de los Estados del continente americano.