La alta comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Mary Robinson, viajó ayer al conflictivo estado mexicano de Chiapas, tras discrepar con el gobierno sobre la impunidad militar en violaciones de esos derechos en el país.
Entidades no gubernamentales dijeron que la visita de Robinson a Chiapas, en cuyas selváticas montañas surgió en 1994 una guerrilla que reivindica derechos para los 10 millones de indígenas mexicanos, ocurrirá mientras 70.000 efectivos del ejército y la policía ocupan su territorio.
El sureño estado tiene una elevada población indígena y considerado un hervidero en materia de denuncias sobre violaciones a los derechos humanos.
Robinson, una ex presidenta de Irlanda, se refirió en varias ocasiones a la impunidad y mala administración de la justicia que, dijo, impiden desterrar las violaciones a los derechos fundamentales.
Pero durante una reunión el jueves con miembros de la independiente Comisión Nacional de los Derechos Humanos, recientemente alejada de la injerencia gubernamental, amplió al sector militar sus serias preocupaciones en ese sentido.
"Tenemos la responsabilidad de seguir adelante, como en el caso de la impunidad de las violaciones a los derechos humanos hechos por individuos en uniforme, sean de la Armada, del Ejército o la Policía", dijo.
"Eso no podemos dejar que pase y todos debemos luchar por ello", agregó Robinson, quien el domingo concluirá una visita de cinco días a México, según fue citada el viernes por diarios locales.
La contundente declaración de Robinson provocó, sin embargo, una posterior réplica del secretario de Gobernación (ministro del Interior), Diódoro Carrasco, a la vez jefe del gabinete político del presidente Ernesto Zedillo.
Carrasco declaró que no cabía generalizar sobre la impunidad en las violaciones a los derechos humanos por parte de personal militar, especialmente del ejército.
"Yo no me atrevo a hacer generalizaciones, yo creo que no caben generalizaciones en estos temas (...) se requiere definir los casos", dijo Carrasco.
El presidente Zedillo, sin embargo, reconoció ayer durante un discurso ante un congreso de magistrados que en México "subsisten deficiencias en materia de respeto a los derechos humanos".
"Los mexicanos sabemos también que la persistencia de la impunidad, de esas actitudes, de esas deficiencias, es inaceptable", agregó el jefe de Estado en coincidencia con la visita de la comisionada de la ONU.
Robinson, quien asumió el cargo en 1997, había expresado el miércoles a Zedillo su preocupación por la impunidad que también rodea, dijo, a grupos armados (paramilitares) que operan en el estado Chiapas.
Tras su encuentro, declaró a la prensa que manifestó al mandatario su interés por las iniciativas de su gobierno para la reanudación del interrumpido diálogo de paz con el guerrillero Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN), que desde 1994 encabeza en Chiapas una insurrección indígena.
Al llegar el viernes a Tuxtla Gutiérrez, capital de Chiapas, Robinson declaró tener referencias de que en ese estado "existe una excesiva militarización, así como impunidad y violaciones a los derechos humanos".
Pero agregó que su visita al estado buscaba confirmar, precisamente, si tales informes "son realmente ciertos".