Disidentes al régimen comunista efectuaron ayer una inusual reunión e intensificaron sus denuncias sobre maniobras del gobierno del presidente Fidel Castro para "aplastar" cualquier intento de ellos de protestar o reunirse en víspera de la IX Cumbre Iberoamericana.
Reunidos en una casa de un barrio apartado de la capital, los adversarios denunciaron detenciones y rechazaron las acusaciones de Castro de que buscan sabotear la más alta reunión política entre los líderes latinoamericanos, de España y Portugal, a celebrarse aquí el 15 y 16. "Esta es una acusación falsa", dijo a los periodistas Elizardo Sánchez, líder de la Comisión Cubana por los Derechos Humanos y Reconciliación Nacional.
"Es más, queremos el éxito de la reunión y que los presidentes se enteren de las limitaciones de los grupos que piensan diferente a Castro".
El presidente Castro, en una conferencia de prensa de ocho horas el miércoles, afirmó que "el empeño por sabotear la cumbre es grande" y responsabilizó a grupos de disidentes auspiciados por anticastristas en el exilio.
Sánchez dijo que planeaba reunirse hoy con cerca de 60 delegados de otras organizaciones opositoras para acordar un documento, y si era posible, entregárselo a los asistentes de la reunión cumbre.
Pero aseguró que cuatro de los organizadores del evento fueron detenidos o retenidos en sus residencias, incluyendo a un disidente llamado Héctor Palacios.
Sánchez también denunció que la mitad de los 60 activistas que venían al encuentro fueron arrestados o no se les permitió salir de sus casas. El y otros nueve compañeros realizaron de todos modos el encuentro.
Fue imposible de momento conseguir una reacción oficial sobre estas denuncias.
Los disidentes intentan llamar la atención con motivo de la visita de los líderes latinoamericanos, de España y Portugal. Por su parte, el gobierno de Castro ha intentado neutralizar el protagonismo de estos grupos y los ha acusado duramente de querer crear actos "contrarrevolucionarios" y empañar la reunión cimera.
Castro advirtió que el que "viole la ley" durante la cumbre será arrestado y enjuiciado, lo que supone que cualquier manifestación de estos adversarios podría ser castigada.
Sánchez dijo que al menos cinco delegaciones visitantes muestran interés en reunirse con activistas opositores y aseguró que dos presidentes, a los que no identificó, y el jefe del gobierno español José María Aznar, recibirá en las embajadas de sus países a algunos disidentes.
Expresó que de concretarse esos encuentros "le agradeceremos por recibirnos y le pediremos un apoyo humano a nuestros esfuerzos pacíficos porque en Cuba haya democracia y no se limite las divergencias de pensamientos".
Castro, líder de la revolución de 73 años, ha dicho que en Cuba existe libertad de expresión, pero deja entrever que lo que no acepta es que grupos adversarios le sigan el juego a exiliados en Estados Unidos para perjudicar su régimen socialista de 40 años.
"Están haciéndole el juego a ese enemigo poderoso", se quejó Castro.