La disputa entre Venezuela y Dominica por la isla de Aves se tornó un escollo que deberá sortear para llegar a buen puerto la XXII Cumbre de la Comunidad Caribeña (CARICOM), que ayer se dedicó a ese y otros litigios territoriales.
Aves, un islote coralino cubierto de arena que se alza 4.5 metros sobre el mar cuando la marea está baja, ha ensombrecido la reunión que preside en Nassau el primer ministro de las Bahamas, Hubert Ingraham.
La cumbre, inaugurada el lunes con una agenda acaparada por la economía, se ha visto abocada a encarar una serie de históricas rencillas territoriales antes de centrarse en la planificación de un mercado común caribeño.
Entre ellas se destacan la secular reclamación venezolana sobre el territorio Esequibo, la de Guatemala sobre Belice y, con especial intensidad, la de Dominica y Venezuela sobre la isla de Aves. Según las autoridades de Roseau, el islote, ubicado a 650 kilómetros al norte de Venezuela y 130 kilómetros al oeste de Dominica, está unido a esta última por un banco de arena submarino.