La derrota por 3-1 de la selección de fútbol de Irán frente a la de Bahrein originó el pasado domingo disturbios en varios lugares de Teherán, en los que miles de manifestantes se enfrentaron a la Policía y los Voluntarios Islámicos (Basij), informaron ayer, lunes, a Efe testigos de los hechos.
La selección iraní perdió frente a la bahrainí, en Manama, partido en el que la victoria le hubiese supuesto la clasificación automática, en el grupo A asiático, para la fase final de la Copa del Mundo que se jugará en Corea y Japón el próximo año.
Los disturbios, según dijeron los testigos, se originaron "al correr el rumor de que los jugadores habían sido presionados por las autoridades religiosas para perder el partido, con el fin de evitar manifestaciones de júbilo en las calles, que el régimen de Irán considera "antiislámicas".
En diversos puntos de Teherán, especialmente en varias calles del norte y algunas plazas del este de la ciudad, grupos de jóvenes se reunieron tras terminar el partido, pese a las medidas de seguridad adoptadas por la Policía y los "Basij" para evitar concentraciones.
FIFA DESESTIMA RECLAMO
Por su parte la FIFA ha desestimado, una reclamación presentada por la federación de fútbol de Irán contra de la selección de Bahrein por considerar que en el partido del domingo entre ambos equipos, de clasificación para el Mundial, su rival utilizó jugadores que estaban sancionados.