El serbio Novak Djokovic reconoció, tras derrotar al sudafricano Kevin Anderson en la final de Wimbledon, que su rival fue mejor en el tercer set, pero que supo "escapar a tiempo" para cerrar la final en tres mangas.
Djokovic se impuso ante el sudafricano Anderson por parciales de 6-2, 6-2, 7-6 en tres sets.
El tenista logró pronunciar el discurso de ganador sobre la pista central del All England Club con el trofeo dorado en los brazos y su hijo de cinco años, Stefan, en la grada.
"Se siente increíble porque es la primera vez en mi carrera que tengo a mi hijo gritando 'papi, papi' en la grada", explicó un sonriente Djokovic, mientras el público rompió en aplausos.