La etíope Berhane Adere se consagró campeona del mundo de 10.000m, ayer, sábado, en la primera jornada del Mundial de atletismo de París, superando a su compatriota Werknesh Kidane.
En 30 min 04 seg 18/100, la vicecampeona del mundo en 2001 ganó el primer título femenino del evento, por delante de Kidane (30:07.15) y la china Yingjie Sun (30:07.20).
Sin embargo, las etíopes son menos numerosas que en el Mundial anterior, el de Edmonton, donde lograron el triplete de la especialidad. En la carrera, se escaparon seis velocistas lideradas por Sun. Cuando se llevaban recorridos dos tercios del total, las etíopes se despegaron en un grupo en el que iban la poseedora del título, Derartu Tulu, y Ejagayehu Dibaba, además de las que serían primera y segunda.
Tras ir al frente durante largo rato, Sun cedió la punta y se inclinó ante sus rivales, que aceleraron de manera increíble en los últimos 800 metros. Sin exigirse, Berhane Adere lanzó un sprint a 250 metros de la meta. Detrás, la china fue superada por Kidane en los últimos metros, mientras que la holandesa Lornah Kiplagat fue una simple espectadora en la lucha por el podio.
De 30 años de edad, Adere logra su primer gran título, después de ser cuarta en Sydney 2000 y plata en el Mundial 2001. Además, reafirma el dominio etíope en la distancia, que se mantiene desde 1999.