El cadáver del diputado izquierdista Jaime Hurtado, acribillado el pasado miércoles en Quito, fue sepultado ayer en el cementerio de La Paz del puerto marítimo de Guayaquil, en medio del dolor y la angustia de militantes del Movimiento Popular Democrático (MPD),que el político ejecutado había fundado en 1973.
Durante toda la noche anterior y hasta el mediodía de ayer, cientos de amigos, conocidos o simplemente simpatizantes de Hurtado, desfilaron por la capilla ardiente que se realizó en la estatal universidad de Guayaquil, donde el cadáver recibió el último adiós, en tanto que se escuchaban gritos de reproche contra el gobierno del presidente Jamil Mahuad.
Los alrededores de la universidad fueron bloqueados por gentes de todas las condiciones sociales, que con banderas del MPD, exigían justicia y expresaban dudas alrededor de las investigaciones que ha realizado la Policía ecuatoriana. Esta informó el viernes de la captura de varios sujetos que podrían estar incriminados en el homicidio.
Junto con Hurtado también fueron asesinados el diputado alterno (suplente) Pablo Tapia y Wellington Borja, sobrino del dirigente político.
Mientras que el ministro de Gobierno (Interior), Vladimiro Alvarez, revelaba en una rueda de prensa en Quito, 275 kilómetros al noreste, que "hay varios detenidos" y que "se localizó el vehículo utilizado por los criminales y el sitio donde estuvieron escondidos", en Guayaquil se vivieron verdaderos momentos de dolor y angustia.
Siria Angulo, viuda de Hurtado y que se recuperó de una dolencia al corazón, declaró a los periodistas que "esto ha sido un crimen de Estado" y aseguró que "no descansaremos hasta establecer a quienes ordenaron la muerte de mi marido".
Asimismo, Lenín Hurtado, uno de los hijos del dirigente, sostuvo que tenía dudas respecto de las investigaciones que realizaba la Policía.
"Espero que las personas que dicen que han sido detenidas no sean "chivos" expiatorios para acallar el problema que se han creado", señaló el joven, que aseguró que "mi padre ha sido ejecutado porque era un luchador".
También se mostró en desacuerdo con la presencia en Ecuador de una comisión de policías colombianos invitados por el gobierno nacional para que ayuden a esclarecer el homicidio y afirmó que "tengo mis reservas, porque si no pueden resolver sus propios problemas en Colombia, qué podrán hacer aquí".
Luego del mediodía, el cortejo que trasladó el cadáver de Hurtado hasta el cementerio de La Paz, lo hizo lentamente y de manera multitudinaria en medio
de un verdadero mar de banderas del MPD, mientras dirigentes izquierdistas como Juan José Castelló y Gustavo Terán aseguraban que el asesinato "era un crimen de Estado".
Entre tanto, el asesinato del diputado izquierdista Jaime Hurtado, líder del Movimiento Popular Democrático (MPD) ocurrido el miércoles pasado en una calle de Quito, convulsionó a Ecuador, que se interrogaba sobre los verdaderos motivos, aunque algunos lo señalaban como "un crimen político".
Hurtado, un abogado negro de 62 años, recibió tres mortales balazos que le disparó un sicario en las calles Ponce y Piedrahita, a sólo 100 metros del edificio donde sesiona el Parlamento, y murió cuando era atendido por los médicos del hospital Eugenio Espejo, a donde fue llevado casi 20 minutos después del hecho.
Considerado por el presidente del Congreso, Juan José Pons, como "uno de los más destacados políticos ecuatorianos de los últimos 15 años", Hurtado, quien en su juventud fue un destacado jugador de baloncesto y practicante del salto alto y largo, se le identificaba como un "hombre luchador por los pobres".
Incluso vivía en una vieja casa en un suburbio de Guayaquil, a 275 kilómetros al suroeste, y sus amigos aseguran que jamás mostró ostentación y que menos se preocupó por la fortuna.
La ex candidata presidencial del MPD, María Eugenia Lima, sostuvo en declaraciones a la