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“Donde es más brillante el sol”

“Quisiera tocar la estrella / sin sangrar por mis heridas”


En el verano de 1988 comencé a escribir un cuento: Donde es más brillante el sol. La poetisa Esther Ma. Osses me daba cuerda con las deliciosas conversaciones que sostuvimos. Analizábamos las diferentes versiones del origen del nombre Panamá. La poetisa dijo: «¿Pero, puede haber mejor origen que un árbol? El árbol, querido amigo, es la vida, sin él no existiría el género humano.» Quedé requete convencido. El nombre de mi país nació de un árbol. Y arranqué a escribir. A mitad del cuento, caí en cuenta de que no era un cuento, era una obra de teatro.

Panamá es nombre tan dulce que seguramente alguna vez fue de una mujer. Así bauticé a la heroína de mi historia. Según costumbre kuna, a las niñas, con la primera menstruación, la bañan en la surba y les cambian el nombre. A Cabay, la rebautizaron “Panamá”. Al crecerle los pechos, entregó su corazón a un joven de la tribu vecina: Canio (para honrar a nuestro héroe más puro y auténtico: Ascanio Arosemena). El árbol que ellos sembraron, también cambió su nombre por el de Panamá.

Dado que ni en la vida ni en el teatro todo es amor, idealismo y candor, tenía que aparecer Tucur, un brujo obsceno que lamido por los demonios de la codicia, la soberbia y la sangre, arrastra las dos tribus a la exterminación.

 

Panamá, ¡paradójico nombre indígena! Al castellanizarlo lo dividimos, se convierte en pan y ama, ¡amor! Pero en su génesis suenan los tambores de guerra. Sin embargo en mi guerra teatral no se canta al coraje de los combatientes sino al inútil, triste desperdicio de vida que significa. Definitivamente es una obra antibélica por convicción.

Panamá ¿Habrá un nombre más musical? ¡Qué suerte! cerquita deambulaba Toño Robira, compositor melódico y versátil. Lo sacudió el duende de la creación. Pues bien, Toño se sentó al piano y con una pluma de quetzal compuso canciones tras canciones sin descanso. Si escuchan la canción “Un árbol llamado Panamá”, podrían confundir su letra: “Tu nombre es Panamá y verde es tu color”, con la estupenda campaña de “My name is Panama”. Sin regatear originalidad a dicha campaña, nosotros la terminamos antes.

A principios de 1989 pusimos punto final. El irrepetible Toño Robira, había adornado la obra con canciones rítmicas, misteriosas, fulgurantes, milagrosas, líricas y sentimentales.

 

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629266
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América