No tengo nada contra el Cuerpo de Comisarios, pero tampoco me caen bien. Lo anterior parece una oración digna de Cantinflas, pero la verdad, es que no estamos para chistes.
El Cuerpo de Comisarios actual representa una gaznatada a la tradición de nuestra hípica. Sus integrantes son un insulto a los que tenemos alguna noción sobre lo que es y representa la hípica y constituyen una deshonra para quienes en algún momento desempeñaron esa responsabilidad, con todo y sus fallas, porque nunca rebasaron los límites de la sensatez y lo obvio.
Justamente, la tarde más importante del año para la hípica (el día del Clásico Presidente) la iniciaron con un desacierto mayúsculo, al distanciar a Don't Paid Me, que ganó una carrera limpia y que, incluso, resultó tropezado antes de enrumbarse a la victoria.
En la competencia de marras se observa claramente que el causante de los estorbos es Imperial Weding, que viene desde la parte interior de la pista a ocupar la línea de Vientos de Guerra, y ambos rozan a Don´t Paid Me, que venía pasando por fuera.
Pero los comisarios estaban viendo otra cosa -¿sería béisbol o remando una carrera de “simulcasting”?- y sorpresivamente decidieron distanciar a Don't Paid Me hasta la cuarta posición. Una semana después, Don't Paid Me volvió y ganó como quiso, a la vez que se resarció del agravio que había sufrido.
Hemos tomando como barómetro este caso para ilustrar muchos que cada semana se dan y que -vamos a darles el beneficio de la duda- obedecen más a la falta de competencias para desempeñar el cargo que a la mala fe.
Por años hemos lidiado con el tema de los comisarios y siempre habrá discrepancias, porque en muchos casos se trata de percepciones, pero cuando uno ve que alguien apunta con un arma y dispara contra otro, no hay interpretación que valga. Sencillamente, lo mató, y eso es lo que están haciendo estos señores con la hípica: matándola.