Datos
- Daños
- El uso de sustancias prohibidas ocasiona efectos secundarios, entre los que se destaca el síndrome depresivo que puede llevar al suicidio.
- Peligro
- El riesgo de enfrentar problemas de carácter físico aumenta con el dopaje. Órganos como el corazón y el hígado dejan de funcionar correctamente.
- Fama
- El deseo de continuar triunfando hace más susceptibles a los atletas a realizar estas prácticas ilegales, pues muchos de ellos no quieren perder su estatus.
- Frustración
- El problema de dopaje puede agravarse si el deportista, pese a que usa esas sustancias, no consigue los resultados esperados.
- Medidas
- El buen entrenamiento físico, la dieta balanceada y el descanso apropiado son recomendables para que los atletas logren sus metas y eviten caer en esta situación.
La fama y el poder que trae consigo el deporte en muchas ocasiones termina por destruir al propio atleta.
En los últimos años el mundo ha sido testigo de como deportistas, aparentemente exitosos, acaban de forma violenta e ilógica con su propia vida e incluso con la de familiares.

Pero, ¿qué los lleva a tener un trágico desenlace?
Según coinciden expertos a nivel internacional, la presión por continuar en la cúspide de sus carreras los conduce a buscar ciertas alternativas, entre las cuales el dopaje es una de las más frecuentes.

"Entre nosotros, el deportista es considerado un modelo, pero se frustra cuando no puede o deja de representar ese papel, entonces aparecen los trastornos depresivos, que pueden desembocar en la automedicación de estimulantes, este consumo conlleva actitudes suicidas”, detalla un informe publicado por el diario el Mundo.
Saúl Saucedo, médico deportivo panameño, coincide en que el dopaje produce efectos secundarios que alteran el comportamiento del deportista.

“El uso de sustancias prohibidas genera una alteración química y un síndrome depresivo, que puede llevar al paciente a quitarse la vida. Estas sustancias afectan las funciones neurocerebrales del individuo, y por lo tanto produce un desequilibrio en la conducta”, dijo el experto.
La situación puede ser más complicada para un atleta que emplea sustancias ilegales y no obtiene los resultados esperados, indicó Saucedo.

“La frustración de no lograr lo esperado puede ser peor”, expresó.
Sin embargo, según señaló el especialista, los daños físicos que el atleta puede sufrir son más graves que los psicológicos.
“Sustancias como los anabólicos aumentan la masa muscular, el corazón, por ejemplo, crece pero se vuelve disfuncional. Esto crea insuficiencia cardíaca, trastorno en el ritmo cardíaco e infartos fulminantes”, agregó.
Además problemas como el acné, daños al corazón e hígado y retracción de los órganos sexuales son unas de las consecuencias de emplear estas sustancias.
El atleta debe saber controlar sus emociones y no dejarse llevar por el reconocimiento social.
“Los deportistas deben preparase muy bien físicamente, tienen que alimentarse balanceadamente, reposar el tiempo adecuado y seguir entrenando”, apuntó Saucedo.