Sin el más mínimo interés de pasar como todo un erudito del béisbol local, hoy me atrevo a pensar que la segunda ronda del XXXVIII Torneo de Béisbol Juvenil, que inicia esta noche, está destinada a que tres equipos se disputen las dos plazas a la final.
Tomando en cuenta lo que sucedió en la etapa regular, los equipos de Veraguas, Panamá Metro y Chiriquí lucen plenamente superiores al resto (Coclé, Panamá Oeste y Los Santos).
Los metropolitanos (con José Camargo y Jafet Garibaldi), al igual que los veragüenses (con Rubén Tejada y Diego Guerra), lucieron devastadores a la ofensiva, y una prueba de ello es que de los seis clasificados, fueron los únicos dos que batearon sobre .300 de promedio. Mientras que la tropa chiricana presentó el mejor cuerpo monticular y una sólida defensa.
El resto de los equipos no tuvo un nivel consistente. Coclé, por ejemplo, arrancó de forma excelente, pero disputas internas en el seno de la tropa azucarera (aunque se quieran negar) casi le cuesta el pase. Si lograran superar esa situación, sería un equipo de cuidado.
Oeste, por su parte, tendría que demostrar que el problema de falta de condiciones para la segunda fase es cosa del pasado, pero aún así lo veo lejos de tener un equipo para estar en la final.
Por último, Los Santos tendría que ser algo más que Randall Delgado, Álvaro Melgar o David Gutiérrez si espera tener opciones de ir en busca del gallardete.
Muchos refutarán mi tesis pensando, tal vez, en que ésta es una etapa nueva y es una categoría en la que los peloteros no suelen mantener el mismo patrón de juego. Ambas cosas son verdad, pero también es cierto que los tres equipos inicialmente mencionados tuvieron la mejor preparación previa al certamen, y eso a estas alturas pesará mucho.