La muerte de un futbolista de la selección sub-23 y de un aficionado al béisbol, en dos incidentes separados, enlutaron el deporte panameño en noviembre de 2003.
El futbolista Emmanuel Santiago Ceballos, quien había resultado herido de bala en la cabeza, en un confuso incidente en una discoteca, murió el pasado 13 de noviembre, en un hospital de esta capital donde había sido ingresado cuatro días antes.
Ceballos, quien jugaba como delantero en la selección nacional sub-23 y militaba en el equipo local Arabe Unido, fue herido de bala en el lado derecho de la cabeza en un incidente que se registró el 9 de noviembre por la noche en una discoteca de la provincia de Colón, en el norte de este país.
Guillermo Aparicio, jefe encargado de la unidad de neurocirugía del hospital Santo Tomás, de esta capital, donde había sido ingresado Ceballos, dijo a la prensa que cuando trajeron al futbolista se encontraba grave, debido a que la bala se alojó en el lado derecho del cerebro.
Un familiar del futbolista, Kenia Bravo, dijo que ella se encontraba departiendo con Ceballos en la discoteca cuando escucharon que estaban rompiendo botellas fuera de ese recinto y ante el temor de que sucediera algo peor se tiraron al suelo, pero un disparo ya había hecho blanco en la cabeza del deportista.
Indicó que en la discoteca se encontraban más de 200 personas y había mucha gente en la parte de afuera del local donde se registró el confuso incidente.
Las autoridades ya detuvieron a la persona que al parecer hizo el disparo que impactó en la cabeza del futbolista. Familiares del malogrado deportista pidieron a las autoridades que redoblen la vigilancia en los diferentes sitios de diversión para que no se vuelvan a repetir este tipo de incidentes.
También protestaron porque, según la familia del deportista fallecido, los cuerpos de socorro, como los bomberos, no brindaron la atención con prontitud al futbolista.
Ceballos era un futbolista que tenía muchas posibilidades de emigrar al exterior. En otro incidente, que también dejó luto en la familia de un aficionado al béisbol, Ricardo Vega, que resultó gravemente herido tras ser alcanzado en el Estadio Nacional por fuegos artificiales, murió después de once días de agonía.
El incidente se registró el 5 de noviembre por la noche, poco antes de comenzar un partido del preolímpico de béisbol entre las novenas de Estados Unidos y Panamá, donde los norteamericanos derrotaron a los panameños.
Un portavoz del hospital de la Caja de Seguro Social (CSS) de esta capital, a donde Vega había sido ingresado, tras ser herido por la explosión de un fuego de artificio que alcanzó las gradas donde iba a presenciar el partido, dijo que la víctima murió a consecuencia de una "insuficiencia renal aguda".
Agregó que el paciente no toleró una hemodiálisis que los nefrólogos trataron de aplicarle. En este incidente también resultaron heridos otros once aficionados que esperaban el inicio del partido y se vieron embestidos en forma sorpresiva por los fuegos artificiales.
Las autoridades deportivas, de policía, de Protección Civil y bomberos han dicho que tomarán medidas para que este tipo de incidentes no se vuelvan a repetir.
Mientras, familiares de Vega y de Carlos Julio y su pequeño hijo, que resultaron afectados en su capacidad auditiva por la explosión de los fuegos artificiales, han entablado una demanda civil por 7,7 millones de dólares contra la pirotécnica que estuvo a cargo de los fuegos de artificio de esa noche.
También han demandado a los organizadores del pasado torneo preolímpico de béisbol, al Patronato del Estadio Nacional, a la Dirección y Administración de Empresas y a una cervecería, patrocinadora del campeonato.
El resto de personas que resultó con heridas leves en este incidente, no están incluidas en la demanda civil. El informe de la Oficina de Seguridad del Cuerpo de Bomberos de Panamá dictaminó que hubo un desperfecto en uno de los morteros que lanzaban los fuegos de artificio, lo que ocasionó que una de las luces de bengala explotara en las gradas del estadio donde se encontraban las víctimas.
El abogado de los demandantes, Enrique Reyna, señaló que tras el incidente los familiares de los afectados solo recibieron el apoyo moral del vicepresidente segundo de Panamá, Dominador Kaiser Bazán, presidente del comité organizador del torneo preolímpico de béisbol, que fue ganado por la selección de Cuba.
Estos incidentes en el estadio Nacional crearon una gran polémica, muchos se preguntanban si este coliseo era seguro.