Dos policías y la esposa de uno de ellos fueron asesinados por guerrilleros durante un ataque en el que se pretendía volar antenas repetidoras de televisión, informaron ayer las autoridades.
Un numeroso grupo de insurgentes atacó la base policial que protege las antenas de la empresa nacional de telecomunicaciones (TELECOM) y del Instituto Nacional de Radio y Televisión (INRAVISION), en zona rural de la localidad de San Juan de Nepomuceno al norte del país.
"Tantos hombres para cinco o siete uniformados. Eso es una barbarie", dijo al telenoticiero RCN, Rafael Ortega padre de uno de los policías caídos a manos de un frente de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) en negociaciones de paz con el gobierno.
Asimismo, la noche del viernes también fue hostigada una base naval en el municipio de Malagana, a unos 50 kilómetros al norte de San Juan de Nempomuceno. Allí, los infantes de marina lograron repeler el ataque.
En la arremetida de las FARC, fueron incinerados un autobús de pasajeros y un tracto camión en la población de San Jacinto en la misma área, según el reporte de la policía.
En las últimas semanas las FARC se han dedicado a atacar y asaltar poblaciones que son vigiladas por pequeños piquetes de policías.
La semana pasada, integrantes de las FARC atacaron y destruyeron, la estación de policía, un banco, la casa cural y algunas residencias vecinas en el municipio de San Antonio al sur del país, con cilindros de gas que son cargados con metralla y explosivos.
Los cilindros están considerado como un arma no convencional, cuyo uso viola las normas del Derecho Internacional Humanitario.