El holandés Guus Hiddink encarriló ayer hacia los cuartos de final de la Liga de Campeones al Chelsea, un equipo que estrena "era" y que se impuso con un gol del marfileño Didier Drogba (1-0) a un Juventus que fue de menos a más y al que no pudo rescatar Alessandro Del Piero.
El seleccionador de Rusia da pasos en firme en el camino hacia la confianza del implacable ruso Roman Abramovich. Su primera victoria en Europa con una formación a la que aún no conoce a fondo fue, sin duda, un buen augurio ante esta nueva etapa.
Un arranque con victoria que amargó, de paso, el regreso del italiano Claudio Ranieri a Stamford Bridge, el estadio donde se le conocía como "Tinkerman" y donde hoy, por cierto, le recibieron con gran respeto los aficionados ingleses.
El Chelsea salió fuerte y prácticamente dominó desde el silbato inicial. Un dominio que, al menos, les duró en el primer tiempo. Estuvieron bien por delante, bien coordinados y sólidos en la zaga.
El Juventus, por contra, fue un poco a remolque, y mostró fisuras evitables en la defensa en los primeros compases aunque también tuvo en su poder notables momentos en los que siempre estaba involucrado su capitán, Alessandro Del Piero.
La formación inglesa volvió a avisar a los pocos instantes. Esta vez, la ocasión se evaporó con un remate del atacante Didier Drogba desde el área de penalti, un disparo que hizo saltar las alarmas rojas de la defensa italiana aunque quedó en la nada.
No tardó el conjunto inglés en girar el marcador a su favor. Los amagos, por fin, se tradujeron en gol, firmado por el marfileño Drogba, que marcó por primera vez en diez encuentros, asistido por Kalou.
Drogba continuó poniendo en aprietos a la defensa italiana, sin demasiada fortuna.
Por minutos, era Juventus el que asumía la hegemonía del encuentro y se volvía intratable en el ataque, azuzando a John Terry del equipo anfitrión para ceder al Chelsea el dominio en un abrir y cerrar de ojos.