Didier Drogba regresó ayer al Chelsea, para reunir a uno de los más llamativos delanteros del fútbol con el técnico portugués José Mourinho.
El ariete marfileño de 36 años, quien estaba sin contrato luego de jugar con el Shanghái Shenhua y Galatasaray, firmó un pacto por una temporada con el equipo de la Liga Premier.
“Fue una decisión fácil, no podía rechazar la oportunidad de volver a trabajar con José”, dijo.