El español Moisés Dueñas fue el segundo ciclista en caer en las redes antidopaje durante el Tour de Francia, después de que se encontrara EPO en su orina y sustancias prohibidas en la habitación de su hotel, por lo que sucede a su compatriota Manuel Beltrán, dos casos que comprometen al ciclismo hispano.
Beltrán abrió la crónica negra al dar positivo por EPO en la primera etapa. A Dueñas lo cazaron en la cuarta, la contrarreloj de Cholet en la que hizo un discreto puesto 106 a más de seis minutos de ganador. Y, al parecer, con EPO en las venas.
Los dos positivos de este año se suman al de Iban Mayo, también por EPO, en el Tour del año pasado, lo que hace que los tres últimos casos revelados en el Tour de Francia sean del mismo país, material suficiente para atizar las críticas contra la política antidopaje española.
El presidente de la Unión Ciclista Internacional (UCI), Patt McQuiad, en guerra contra la Real Federación Española de Ciclismo (RFEC) desde hace tiempo, atizó la crítica: "En España aprenden lentamente que la lucha contra el dopaje es implacable. La mayoría de los implicados en la operación Puerto son españoles".