La victoria de Brasil en el partido disputado ayer contra Inglaterra en Qatar bien podría describirse como una victoria para Carlos Caetano Bledorn Verri "Dunga" en la auténtica partida de ajedrez que planteó el italiano Fabio Capello.
Amistoso sólo en teoría, Kaká, Luis Fabiano y Nilmar -autor del gol a los 46 minutos-, lograron imponerse a la auténtica maraña defensiva planteada por una muy ordenada y trabajada Inglaterra.
El partido sirvió, además de para hacer caja con los "petrodólares" qataríes, para probar a Thiago Silva, consolidar a Nilmar.
Los brasileños demostraron, una vez más, que no son pentacampeones por casualidad y, aunque no hicieron un gran partido, les bastó un simple y repentino cambio en el guión: pase largo de Elano, internada y cabezazo de Nilmar.
Los ingleses presentaron una alineación de circunstancias que se cargó a los hombros el siempre peligroso Wayne Rooney, el único que parecía tener claro que a la hora de atacar el objetivo es la portería contraria.
Como si sólo buscaran mostrar al público qatarí algunos de los "clichés" de la historia del fútbol, los brasileños se dedicaron al toca para aquí, toca para allá, ante un grupo de ingleses, con aire italiano, ordenados, apretados, dedicados presionar y esperar.
Con la clase y la fuerza de Kaká como principal arma, los brasileños se empeñaron en atacar por el centro, lo que servía para dominar el partido, pero no para llegar con claridad al arco de Foster.