Tras la eliminación del Mundial 2010 ante Holanda, en los cuartos de final, el ex seleccionador brasileño Dunga buscó la tranquilidad de su ciudad natal para olvidarse de la rutina que llevaba como entrenador del equipo.
Pese a la eliminación, en su llegada a Porto Alegre fue recibido con aplausos de los aficionados, que saludaron al técnico por el trabajo realizado.
El trayecto desde el aeropuerto estaba lleno de carteles con mensajes de apoyo a Dunga, que colgaban de las ventanas de las casas. Desde la llegada de Dunga, muchos periodistas rondan la vivienda, pero sus empleados no suelen comentar la rutina doméstica del ex técnico.