El sentir del pueblo panameño estuvo concentrado ayer en un solo personaje.
Y es que los deportistas y el pueblo panameños parecen tener una voz. Esa voz que hace falta para espantar a estos malos espíritus que le hacen daño al deporte.
Este nuevo paladín es Roberto “Manos de Piedra” Durán, quien ayer dio a conocer su frustración por la pérdida de los Juegos Bolivarianos.
Eran las 11:00 de la mañana y en el Hotel Soloy el Comité Olímpico de Panamá, comandado por Miguel Sanchiz, llevaba a cabo una conferencia de prensa, donde la primera condición era: callar, escuchar y preguntar sobre los Juegos Bolivarianos.
Bueno, ese era el mandato y las condiciones; seguiremos las mismas al pie de la letra.
Cuando ya habían pasado, aproximadamente 45 minutos de hablar de la pérdida de los Juegos y de echarle la culpa a Miguel Vanegas, la llegada de un personaje inesperado sacaba del sueño a muchos en la sala.
Esta figura era Roberto Durán, quien ataviado con un saco negro, suéter Dolce&Gabbana, un jeans, lentes oscuros y una gorra que decía Panamá, aparecía y desviaba la mirada de muchos y encontraba la vista de los que formaban parte de la mesa. A tal punto que se podía leer en sus rostros la interrogante: ¿qué hace él aquí?
Durán intentó llegar a la mesa principal, pero el primer pasillo estaba copado por periodistas y personas allegadas al Comité Olímpico.
En el segundo intento “El Cholo” logró entrar por el pasillo principal, pero estaba congestionado por los fotógrafos y una persona en silla de ruedas.
Como todo boxeador y gran campeón mundial, fue dando la vuelta, para conectar a su rival. Y tal como hizo en la primera pelea con Sugar Ray Leonard, dio, dio y consiguió la distancia para conectar su golpe mortal.
Por fin, alcanzó una posición estratégica, el ‘bluethoot’ que llevaba en su oreja, la luz dejaba de parpadear, emanando una luz azul incandescente, casi alertando que el ataque era inminente y en cualquier momento.
El tema era Vanegas, tal como se había llevado la reunión. En un segundo Miguel Sanchiz daba el pie para que Durán atacara, al mencionar que él también estuvo en Mérida en busca de los Juegos.
De un brinco y con el dedo inquisidor de su poderosa mano derecha, se le fue encima a Sanchiz, dejando al presidente del COP taciturno y con una mirada de pánico, como se hubiera visto cualquier boxeador, que sintió la pegada de piedra del cuatro veces campeón del mundo.
“Usted sabe que le ha hecho un daño grande a los deportistas... un daño grande al Gobierno y a todos los hoteles porque representaba ingresos'', fueron los primeros bombazos de “El Cholo”, sin recibir respuesta de su oponente, en ese momento Sanchiz, quien mantuvo su mirada al frente, mientras que los otros panelistas se miraban atónitos y congelados; una fiera se le había ido encima.
“Vanegas dijo que renuncia; por qué no renuncias”, dijo Durán.
El rostro de las personas de la mesa principal cambiaba, al son de las acusaciones de “El Cholo”, tal como le cambió el rostro a Davey Moore cuando Durán lo demolió a golpes.
Las cosas subieron de tono. En el tercer ataque de Durán, cuando unos pedían respeto, otros seguridad, Sanchiz contra las cuerdas se movió y quedó en una esquina, con el miedo a flor de piel, y con el rostro de ¡auxilio!
“Aquí lo que estamos es defendiendo a los deportistas panameños. Estábamos defendiendo esos Juegos, para que venga ese señor y de la noche a la mañana le quite eso a los pobres deportistas”, dijo. ”Tú estás cobrando plata, te están dando billete, ¿por qué no renuncias? Ponte la mano en el corazón por el pueblo panameño. Y si hablamos de ladrones, los que están en la mesa también son ladrones. Son un poco de corruptos y sinvergüenzas”, manifestó.
A su retiro de la sala, con toda la prensa a sus espaldas, Durán remató a los dirigentes tildándolos de “rebuscones”.
Luego de la tormenta reinó la calma. Sanchiz y sus seguidores continuaron con la conferencia en el mismo tono, acusando a Vanegas y dándolo como culpable de la pérdida de los Juegos. Pero era notorio que el golpe moral de ser increpado y acusado por la máxima figura del deporte nacional, quedará como marca indeleble en sus vidas.